En los primeros meses de 2026, el precio del jitomate ha experimentado un notable incremento, pasando de 15 pesos a 60 pesos por kilo en solo unas semanas. Este aumento, que se observó en los mercados y tianguis, ha repercutido considerablemente en la economía de las familias mexicanas, dado que el jitomate es un ingrediente fundamental en la cocina nacional.
A pesar de los altos costos en los mercados, algunas cadenas de autoservicio logran ofrecer este producto a precios más accesibles. Por ejemplo, durante el “Martes de Frescura” del 10 de marzo, Walmart de México y Centroamérica estableció un precio de 21.90 pesos por kilo para el jitomate. Gisela Noble, directora de la Fundación Walmart de México, destaca que una de las estrategias para mantener precios competitivos es la compra directa a los productores, lo que reduce la cantidad de intermediarios en la cadena de comercialización.
Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, hasta siete intermediarios pueden intervenir entre pequeños agricultores y los mercados, lo que incrementa gradualmente el precio del producto. En este contexto, un productor podría recibir solo 3 pesos por kilo de jitomate, mientras que el precio final para el consumidor puede elevarse a 20 pesos o más.
Un claro ejemplo de esta dinámica es Ricardo Ortega, representante del productor de jitomate de Tulancingo, Hidalgo, quien menciona que el trato directo con Walmart permite eliminar intermediarios y así ofrecer precios más accesibles y mejores ingresos a los agricultores. En palabras de Ortega, “al ser un productor directo es una ventaja, porque no hay intermediarios, y ofrecemos un producto de calidad y en poco tiempo de traslado”. De manera similar, Ramiro Herrera, de la Sociedad de Productores Agropecuarios de la Costa Chica de Oaxaca, refleja que las negociaciones directas con Walmart han mejorado sus márgenes de ganancia, a diferencia de los costos asociados a las ventas a intermediarios.
La planificación de compras con anticipación es otra táctica que ayuda a mantener precios justos. Gisela Noble menciona que las negociaciones con los productores se realizan entre uno y dos meses antes de la cosecha, asegurando así precios equitativos tanto para agricultores como para consumidores. Esta estrategia no solo garantiza precios justos, sino también la posibilidad de que los agricultores desarrollen sus propias infraestructuras y mejorar su logística.
Además, el Programa Pequeño Productor de Walmart juega un papel crucial en el fortalecimiento de los agricultores mediante la capacitación técnica y el acceso al mercado. Con 45 agroempresas involucradas y más de 43,000 productores impactados, este programa no solo se centra en la producción, sino que también aborda prácticas de siembra, cosecha y manejo post-cosecha, garantizando que los productos lleguen al consumidor con la calidad requerida.
Por ejemplo, al capacitar a los productores de jitomate, se les enseña a cuidar el fruto desde su crecimiento y cosecha para asegurar que llegue en el mejor estado posible al mercado. Asimismo, en el caso del aguacate, se les instruye en la poda de árboles para evitar una disminución en la calidad de los frutos. Estas pequeñas prácticas, aunque parecen sencillas, son fundamentales para mejorar la calidad del producto final.
En resumen, el incremento en el precio del jitomate subraya la importancia de estrategias que reduzcan la intervención de intermediarios y que fomenten un comercio más justo, beneficiando tanto a consumidores como a productores. Con el apoyo adecuado, los agricultores pueden ver mejoras significativas en sus ingresos y en la calidad de sus productos, lo que resulta en un ciclo económico más sostenible para todos.
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