El sistema de fotocívicas, instaurado en 2019, se presenta como una alternativa a las tradicionales fotomultas monetarias. Su objetivo es fomentar una cultura cívica entre los conductores que incurren en excesos de velocidad, asignando diez puntos de verificación por ciclo. Las infracciones resultan en la disminución de estos puntos, que deben ser recuperados mediante una serie de requisitos progresivos: desde un video de concientización, hasta múltiples exámenes en línea y una conferencia presencial, culminando en un número de horas de trabajo comunitario.
Aunque la idea de asignar horas de trabajo comunitario en lugar de una multa monetaria puede parecer sensata, su implementación ha sido problemática. Los infractores deben seleccionar entre 29 opciones de actividades disponibles en línea, que suelen ser limitadas y desiguales en su distribución geográfica. La mayoría de estas actividades no son accesibles para adultos mayores, siendo la única opción viable “pasear animales rescatados”, lo que presenta una clara falta de igualdad en el sistema.
Las actividades realmente constructivas, como pintar escuelas o enseñar habilidades a jóvenes y adultos, brillan por su ausencia. La opción de limpiar y jardinear en el Bosque de Tlalpan, aunque suena razonable, genera inquietudes en los participantes, quienes pueden sentirse como si estuvieran cumpliendo una condena en condiciones severas, supervisados de manera autoritaria. Este enfoque parece alinearse más con un régimen de trabajos forzados que con una experiencia cívica edificante.
El diseño de la localización de las cámaras de vigilancia añade una complicación adicional. Muchos conductores se encuentran en posiciones difíciles al pasar de una velocidad permitida de 80 km/h a una súbita reducción a 40 km/h, lo que aumenta la probabilidad de multas y accidentes. A pesar de que el sistema se basa en tecnología moderna, el portal de infracciones indica que puede haber un retraso de hasta cuatro semanas para la registración de las multas, generando ineficiencias que afectan las verificaciones vehiculares y el mercado de autos usados.
Así, el diseño y la implementación del sistema de fotocívicas y del trabajo comunitario han mostrado ser un desastre digno de mención. Esta deficiencia planteada sugiere un desafío significativo en la capacidad de las autoridades para implementar políticas efectivas y equitativas en el ámbito de la cultura cívica.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


