Rodrigo Cuevas, el innovador músico asturiano de 40 años, ha estado acaparando la atención en la escena musical contemporánea. Su conexión con la tradición y su enfoque irreverente hacia el folclore han capturado la imaginación de muchos. El 25 de junio de 2026, se presentó en un encuentro con lectores, donde comenzó interpretando su canción “Allá arribita,” una composición inspirada en la microtoponimia de la tierra asturiana, destacando la frescura del aire y la diversidad de sonidos naturales que lo rodean.
Cuevas, quien llegó a los Teatros Luchana tras un emotivo concierto en el parque Enrique Tierno Galván, sorprendió a su audiencia al realizar un desnudo integral como parte de su actuación. Bromeó sobre su aversión a desnudarse, subrayando que esta decisión obedecía a la necesidad narrativa del espectáculo y señalando el nudismo y el striptease como experiencias valiosas de autoaceptación.
Desde su debut en 2012 con “Yo soy la maga,” Cuevas ha sido descrito de diversas maneras, desde “coplero radical” hasta “Freddie Mercury del folclore asturiano.” En su trayectoria, ha rendido homenaje a las figuras clásicas de la música, asegurando que el legado de las grandes damas de la canción, muchas de ellas provenientes del ámbito rural, es un testimonio vital de creatividad autóctona. Durante el evento, recordó con admiración a artistas como Lola Flores y Rocío Jurado, enfatizando cómo el folclore se vio alterado por la dictadura, perdiendo parte de su frescura, pero resurgiendo con fuerza en la actualidad.
Cuevas descubrió el folclore a los veinte años y su misión ha sido llevar sus raíces a espacios donde antes no tenían cabida. Su ep “Prince Of Verdiciu” (2015) y “Manual de cortejo” (2019) marcaron hitos en su carrera, ganando premios y reconocimiento. En 2023, recibió el Premio Nacional de las Músicas Actuales, consolidando su posición en el panorama musical.
Su reciente álbum, “Manual de belleza,” aborda la decadencia de manera estética. Cuevas se sintió atraído por la belleza intrínseca de lugares como Mónaco y la Costa Azul, eligiendo sustituir “decadencia” por “belleza” en su discurso. Entre sus temas favoritos se encuentran “Sácame a bailar,” una canción en colaboración con Ana Belén que reflexiona sobre la demencia en una pareja mayor, una obra que compuso en honor a sus abuelos.
Con un espíritu artístico rebelde, Cuevas expresó su deseo de haber sido acróbata en un circo, lo que refuerza su conexión con la creatividad y el nomadismo. Al ser cuestionado sobre el impacto de la tecnología en los placeres simples, respondió con optimismo, sugiriendo que la vida sigue ofreciendo momentos de felicidad, como disfrutar de un buen vino al atardecer.
Para culminar su actuación, interpretó el “Romance de Faustinita” y “Xardineru,” dejando al público en pie con una ovación formidable. Con su enfoque único y su pasión por la música, Rodrigo Cuevas continúa enriqueciendo la cultura asturiana y abriendo nuevos caminos en la música folclórica contemporánea.
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