A más de seis años desde el lanzamiento de Cobro Digital (CoDi), la plataforma de pagos electrónicos instantáneos administrada por el Banco de México (Banxico), su adopción ha sido más lenta de lo esperado. En sus comienzos, se proyectaba que para el 2020 habría 18.1 millones de usuarios y casi 28 millones de transferencias. Sin embargo, los datos de noviembre de 2025 revelan que solo se han validado 22.1 millones de cuentas, un incremento de apenas cuatro millones respecto a las metas iniciales.
El número de operaciones también ha quedado por debajo de lo anticipado, con más de 18.6 millones de transacciones registradas, diez millones menos de lo que se esperaba para el primer año. A lo largo de estos años, el monto total transaccionado a través de CoDi ha alcanzado más de 17,400 millones de pesos. BBVA México encabeza la participación en esta plataforma con un 59% de las cuentas validadas, seguido por BanCoppel (14%) y Banamex (13%).
En un esfuerzo por impulsar los pagos digitales y reducir el uso del efectivo, Banxico ha propuesto homologar CoDi con otras plataformas de pagos. Esta iniciativa busca fortalecer la experiencia del usuario al facilitar transferencias a través de dispositivos móviles, un terreno en el que también operan otras plataformas como Dimo, que permite realizar transferencias mediante el número de celular.
La propuesta de la homologación surge como respuesta a la necesidad de ofrecer un entorno homogéneo y fácil de usar, con el objetivo de mejorar la adopción de métodos de pago electrónicos. El reciente mensaje del Gobierno Federal y del sector financiero enfatiza un compromiso renovado hacia el fomento de los pagos digitales en México.
Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México, ha destacado que unir CoDi con otros sistemas es una movida positiva, considerando que la razón detrás de su lento crecimiento puede ser la eficiencia del sistema nacional de pagos existente, el SPEI. Según Serrano, es fundamental concentrar esfuerzos en la digitalización y en la reducción del uso de efectivo.
Con la mirada puesta en un futuro más digital, la propuesta para homogenizar la experiencia de los usuarios en transferencias electrónicas se perfila como un paso estratégico hacia la modernización del sistema de pagos en el país. A medida que México avanza en esta transición, la colaboración entre Banxico, la banca comercial y otras entidades jugará un papel crucial para asegurar que el uso de estas tecnologías se convierta en una norma en la vida cotidiana de los ciudadanos.
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