La integración de principios de sostenibilidad social en el microfinanciamiento se está consolidando como un modelo altamente rentable para las entidades del sector. Avanza Sólido, una Sociedad Financiera de Objeto Múltiple (Sofom) con sede en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, se ha convertido en un referente al enfocarse en el financiamiento a microemprendedores, especialmente mujeres. Esta institución ha articulado su operación crediticia en torno a esquemas que no solo proporcionan dinero, sino que también fortalecen las capacidades de sus acreditadas, promoviendo así la movilidad social.
Con el 80% de su cartera concentrada en zonas rurales del sureste de México, Avanza Sólido se enfrenta a un contexto donde el rezago en infraestructura básica, como acceso a servicios de salud y educación, condiciona el desarrollo económico. Hasta la fecha, la Sofom ha colocado una cartera que supera los 1,400 millones de pesos, abarcando más de 58,000 clientes activos, más de la mitad de los cuales son mujeres. Los montos promedio de financiamiento son de aproximadamente 30,000 pesos en créditos individuales y 42,000 pesos en esquemas grupales, diseñados para actividades productivas de pequeña escala.
Un elemento clave de su modelo es el acompañamiento social, que se traduce en capacitación en educación financiera en las comunidades, campañas de salud preventiva y asesoría sobre riesgos asociados al cambio climático, tales como sequías que afectan la agricultura y el comercio. Oscar Cruz Torres, fundador y presidente de Avanza Sólido, señala que “brindamos un acompañamiento social cercano y constante que ha sido clave en nuestro éxito”. Este enfoque se diferencia claramente de los métodos de la banca tradicional.
En la actualidad, la Sofom gestiona alrededor de 8,000 operaciones activas, con un 60% concentrado en actividades comerciales como pequeños negocios de abarrotes y venta de alimentos. Su índice de morosidad se mantiene cerca del 4.5%, lo que refleja una sólida gestión del riesgo. La demanda de financiamiento sigue en aumento, especialmente en estados con gran necesidad, como Chiapas, donde amplias zonas carecen de acceso a servicios financieros formales.
La adopción de criterios sostenibles a nivel global ha transformado modelos de financiamiento, canalizando inversiones hacia iniciativas con impacto social y ambiental. La Corporación Financiera Internacional (CFI) ha reportado que, en la última década, se han alineado inversiones por 4.5 billones de dólares en los mercados emergentes a principios sustentables. Estas normas buscan gestionar riesgos ambientales y sociales, estableciendo lineamientos que aseguran impactos sostenibles a largo plazo.
Instituciones como Avanza Sólido han encontrado en el financiamiento de impacto un respaldo fundamental para su expansión. Actualmente, operan en Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Veracruz, con planes de extenderse a Oaxaca. Este crecimiento se ha visto impulsado por recursos de más de 24 fondos de impacto internacionales, lo que ha permitido un aumento del 20% en su cartera en el último año, con expectativas de un crecimiento del 18% para el final del presente ejercicio fiscal.
La sostenibilidad social se complementa con la rentabilidad financiera, logrando un equilibrio que asegura la solidez del negocio en el tiempo. Iván de Jesús de la Cruz, director general de la Sofom, enfatiza que “nuestro modelo no solo coloca crédito, sino que también desarrolla salud financiera a través de programas de educación, vivienda y salud”. Gracias a este enfoque, Avanza Sólido se posiciona como un ejemplo a seguir en el ámbito del microfinanciamiento viable y socialmente responsable.
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