En México, los programas sociales, como las pensiones para adultos mayores y madres solteras, se presentan como baluartes de apoyo a la población vulnerable. Sin embargo, el director general de Afore Sura México, Emilio Beltrán, advierte sobre los límites de sostenibilidad de estos programas, que actualmente absorben un asombroso 22% del presupuesto total destinado al desarrollo social.
Recientemente, durante el lanzamiento del estudio Desafíos y oportunidades en el empleo y ahorro para las mujeres en México, elaborado junto al Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE), Beltrán destacó que las pensiones no contributivas, aunque esenciales para mitigar problemas de supervivencia, podrían no ser suficientes para mejorar significativamente las condiciones de vida de sus beneficiarios. Escrutando el contexto de un país donde solo el 43% de la población tiene una cuenta de ahorro para el retiro, se hace evidente la necesidad de reforzar estos mecanismos de apoyo.
Yvette Mucharraz, directora del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección de IPADE, presentó hallazgos reveladores del estudio, los cuales provienen de datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2024) y la Encuesta Nacional para la Educación y el Empleo (ENOE). Entre sus conclusiones, se destaca que solo 35 de cada 100 mujeres poseen una cuenta para el retiro, en contraste con el 52% de los hombres. Este porcentaje resalta la urgencia de implementar estrategias creativas para integrar a más mujeres en esquemas de ahorro, dado que el 33% de los hogares en México son encabezados por mujeres.
La situación laboral presenta diferencias marcadas: un 86% de los hombres tiene empleo remunerado, frente al 61% de las mujeres. Además, el 59% de los hombres que laboran cuentan con una cuenta de retiro; sin embargo, solo el 49% de las trabajadoras en el ámbito formal tienen acceso a este recurso. La brecha salarial se perpetúa, afectando también las pensiones de las mujeres, quienes a menudo ven mermados sus ingresos durante la vejez debido a menores salarios a lo largo de su vida laboral.
Otro aspecto crucial es que el 57% de las mujeres no tiene empleo remunerado, mientras que un 41% de los hombres trabaja por cuenta propia, lo que a menudo significa que carecen de ahorros en las afores. La desconfianza hacia estos sistemas es notable; el 72% de los hombres y el 42% de las mujeres sienten que no disponen de ingresos suficientes para ahorrar, lo que indica una necesidad prioritaria: fomentar la educación financiera y resaltar la importancia de las afores.
Finalmente, Beltrán subrayó la diferencia exponencial que existe en el ahorro voluntario en las afores entre hombres y mujeres. Es revelador que por cada 1,000 pesos que las mujeres integren en su ahorro voluntario mensual, se estima que recibirían alrededor de 17,000 pesos al momento de su retiro. Si bien es cierto que el tiempo de inversión influye en los resultados, el mensaje es claro: el mejor momento para iniciar un ahorro es siempre el presente, enfatizando la importancia de tomar decisiones financieras informadas en pro de un futuro más seguro.
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