El líder opositor británico, Keir Starmer, ha anunciado su intención de reescribir las reglas económicas del país, con el objetivo de sopesar el gasto público y la reforma fiscal para conseguir una economía más justa. En un informe recientemente publicado, el Partido Laborista presentó sus planes económicos que prometen invertir en servicios públicos, reducir la desigualdad y aumentar los salarios.
Como lo destaca el informe, el partido planea una inversión de 28 mil millones de euros en servicios públicos, que incluyen educación, salud y Defensa. También incluye una reforma fiscal para reducir la desigualdad, en la que se incluye el aumento de impuestos a los más ricos, a quienes consideran que no han contribuido lo suficiente en la pandemia.
El plan del Partido Laborista es reorganizar la estructura económica y social del Reino Unido, y ofrecer una alternativa al mandato constitucional del Partido Conservador de primera ministra Theresa May.
Aunque algunos expertos expresan su inquietud sobre los efectos económicos de un cambio tan importante, otros opinan que la inversión en servicios públicos y el aumento de impuestos puede ayudar a la economía y ayudar a reducir la desigualdad.
La apuesta del Partido Laborista es una alternativa a la actual reforma económica que lleva a cabo el Partido Conservador, que ha centrado su atención en la austeridad y la reducción de los gastos públicos. El reinicio de la economía británica será sin duda uno de los mayores desafíos a los que tendrá enfrentarse el próximo gobierno.
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