El 2 de junio, Sotheby’s experimentó un inusual nivel de secretismo en su sede de Manhattan, específicamente en el segundo piso de su emblemático edificio Breuer. Durante gran parte de la jornada, los guardias de seguridad impedían el acceso a empleados curiosos, quienes se preguntaban sobre la situación en un espacio que normalmente alberga subastas de obras de arte de gran relevancia, como el famoso cuadro de Gustav Klimt que, el año pasado, alcanzó los 236 millones de dólares —un récord para una obra moderna en subasta.
La intriga giraba en torno a la venta de Number 19, 1951, una monumental pintura de Jackson Pollock perteneciente a Arne Glimcher, fundador de Pace Gallery. Con casi cinco pies de altura y cuatro de ancho, esta pieza está caracterizada por sus vibrantes y enredadas capas de pintura negra. La casa de subastas había fijado un precio de 50 millones de dólares, un monto significativo que llegó a generar debate.
No obstante, lo que se suponía ser una exclusiva subasta privada no salió como se esperaba. Oliver Barker, el presidente de Sotheby’s Europa y un conocido subastador, fue enviado desde Londres para dirigir el evento. Se le vio, inesperadamente, en las calles de Midtown mientras personal de Sotheby’s anticipaba su presencia en Londres debido a la inminente temporada de ventas de verano en Europa.
A medida que las horas transcurrían, surgieron detalles de la venta planeada. Barker realizó un video dirigido a potenciales compradores, destacando la reticencia de Glimcher a desprenderse de una obra tan central en su colección, que contiene otras piezas significativas de artistas como Cy Twombly y Agnes Martin. Sin embargo, el enfoque reservado no logró atraer suficientes postores, lo que llevó a la eventual cancelación de la subasta. La incertidumbre sobre el paradero de la pintura persiste: se desconoce si fue devuelta a Glimcher, vendida de manera privada o permanece en posesión de Sotheby’s.
La situación es especialmente reveladora, considerando que es una de las primeras incursiones serias de Sotheby’s en el formato de subastas privadas desde el impacto distintivo de la pandemia de Covid-19. Por otro lado, la reciente venta de un Pollock de 11 pies de ancho por 181.2 millones de dólares en Christie’s —la mayor cantidad pagada por una obra del artista— pareció ofrecer un contexto favorable para una ambiciosa subasta de Pollock en Sotheby’s, aunque algunos especialistas consideraron que el precio propuesto de 50 millones era demasiado optimista.
Además, esta situación se produce en un momento delicado para Pace Gallery, ya que Marc Glimcher, hijo de Arne, anunció planes para reducir el personal en un 20% y disminuir su lista de artistas casi a la tercera parte, otra señal del desafío que enfrentan las galerías en el actual panorama artístico.
El intento fallido de subasta, con todos sus giros y secretos, deja en el aire tantas preguntas como respuestas sobre los futuros movimientos en el mercado del arte y la adaptabilidad de las casas de subastas tradicionales ante un mundo en rápida transformación.
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