Joan Laporta, presidente del Barcelona, entró en el vestuario del King Fahd para felicitar a los jugadores después de su honrosa derrota contra el Madrid en la Supercopa. “Gracias a vosotros, los culés estamos más orgullosos que nunca de ser del Barça por el partido que habéis hecho, por dar la cara, por mostrar orgullo, valentía y capacidad de superación”, afirmó el rector azulgrana para animar al equipo que entrena Xavi Hernández. Laporta también tuvo palabras para el técnico: “Ese es el camino míster, solo falta que empecemos a ganar”, proclamó ante el técnico, que al igual que el presidente, comparte la sensación de que el Barça ha regresado y volverá a ser el equipo triunfal de aquellos tiempos que ambos vivieron en el Camp Nou.
Xavi no solo visualiza muy bien los partidos sino que advierte sobre cómo se pueden perder sin que de momento haya acertado a encontrar el remedio para vencer al equipo de Ancelotti. Las pérdidas de balón propiciaron las vertiginosas transiciones madridistas y el partido se resolvió en dos contraataques y una jugada de Benzema. El Madrid es un libro abierto mientras que al Barcelona todavía le falta trazo y rigor para definir el plan concebido por Xavi. Aunque hay una idea que da vueltas en la cabeza del entrenador, la propuesta no se ha plasmado todavía en la cancha y el juego es menos fiable que el del Madrid.
El partido cambió en función de los futbolistas puestos en juego por Xavi. Algunos se afirmaron, sobre todo Pedri y Ansu Fati, inéditos hasta ahora con el técnico catalán, decisivos para entender que el Barça compitiera mejor que nunca en los últimos tiempos contra el Madrid. El equipo se juntó alrededor del ingenio y la creatividad del volante de Tegueste y encontró el gol con el delantero recuperado de la lesión sufrida en Vigo. Ambos sobresalieron en un equipo activado por la intensidad de Gavi, el saber estar de Nico y el carisma de Araujo. La vitalidad de los jóvenes contrastó con la irregularidad de los veteranos y con las dificultades de adaptación de los fichajes extranjeros, manifestadas en Frenkie de Jong.
El neerlandés ha dejado de ser el líder del proyecto para convertirse en un jugador inocuo y discutido en el Camp Nou. Tampoco se sabe qué esperar de Memphis y en cambio Luuk de Jong no para de marcar goles en cancha ajena después de ser despechado por el Camp Nou. El partido también desbordó a Alves y tampoco fue placentero para Alba, pese al centro del empate a dos, ni para Busquets, torpe en el 0-1. Hay dudas sobre el papel de Alba y de Busquets. Ambos son internacionales y, sin embargo, resultan sospechosos en el Barça. A Busquets le superó el encuentro cuando su equipo corría y también en los instantes de quietud, una circunstancia preocupante si se tiene en cuenta la trascendencia del medio centro en el Barça. El juego de posición se ha difuminado sorprendentemente con la llegada al banquillo de un volante que sublimó la pausa como futbolista en el Camp Nou. El toque ha perdido protagonismo como hilo de juego, el pase no es tan seguro y los interiores ya no guardan el balón sino que se juntan más con los delanteros y exigen a la defensa, menos protegida por Ter Stegen.
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