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T-MEC: cine, cultura y deudas pendientes

por en NegociosTiempo de lectura: 3 min
T-MEC: cine, cultura y deudas pendientes

En julio próximo, México, Estados Unidos y Canadá llevarán a cabo la primera revisión conjunta del Tratado Comercial entre México, EE.UU. y Canadá (T-MEC), un hito a seis años de su implementación, que comenzó el 1 de julio de 2020. Durante esta revisión, las naciones deberán decidir si el acuerdo se mantiene vigente por un nuevo periodo de 16 años o sí se establece un escenario de revisiones anuales hasta 2036.

Aunque las discusiones suelen centrarse en sectores como la industria automotriz, el ámbito energético o las cadenas de suministro, el T-MEC también afecta otros aspectos relevantes, como la circulación de bienes culturales, el mercado audiovisual y la economía digital. Sin embargo, existen áreas cruciales que han quedado fuera de la agenda, afectando notablemente la política cultural mexicana.

Un claro ejemplo es el cine mexicano. Durante las negociaciones del T-MEC, México incorporó una cláusula que reserva un 10% del tiempo total de exhibición cinematográfica para las películas nacionales, una medida que ya formaba parte de la legislación previa. Al quedar consignada en el Anexo I del tratado, esta cuota se convirtió en un compromiso internacional, lo que convierte cualquier intento de incremento, como pasar al 15% o 20%, en un potencial punto de conflicto. Esto se debe a la interpretación de que tales cambios alterarían los términos originalmente negociados, algo que ha utilizado la Motion Picture Association de EE.UU. para oponerse a iniciativas que buscan elevar la presencia del cine local en las salas.

Así, cualquier intento por aumentar la cuota de pantalla nacional se percibe como un riesgo que podría pôner en jaque el acuerdo. Aunque la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual, vigente desde abril de este año, mantiene la reserva del 10%, introduce mecanismos adicionales de protección, como exigir que las obras cinematográficas nacionales se exhiban al menos durante 14 días y que las franjas horarias sean justas, buscando evitar la concentración de las películas nacionales en horarios poco concurridos.

En el ámbito digital, el T-MEC establece normas claras. Se prohíben los aranceles a productos distribuidos electrónicamente, lo que beneficia a la circulación de libros, música, películas y software entre los tres países. Esta disposición ha facilitado el comercio de bienes culturales digitales, permitiendo que un libro electrónico o una película se distribuyan sin enfrentar derechos aduaneros.

Sin embargo, el tratado fue negociado antes de que la inteligencia artificial generativa y los algoritmos de recomendación transformaran la producción y el consumo de contenidos culturales. Hasta la fecha, no se han establecido pautas sobre el uso de obras protegidas para entrenar modelos de IA ni mecanismos que garanticen la visibilidad de producciones nacionales en plataformas digitales. Con el rápido avance tecnológico en este ámbito, se anticipa que se buscarán soluciones y actualizaciones en el próximo periodo.

Otro aspecto crítico que queda desatendido por el T-MEC es la cuestión del patrimonio arqueológico de México. Con la creciente atención hacia el tráfico ilícito de bienes culturales, el país ha impulsado esfuerzos diplomáticos para recuperar piezas arqueológicas. Sin embargo, el tratado no incluye disposiciones específicas sobre cooperación en la restitución de estos bienes, lo que podría ser fundamental para mejorar la protección del patrimonio cultural.

Es de destacar que la ausencia de regulaciones claras en este campo no solo limita la capacidad de México para articular una respuesta efectiva, sino que contrasta con la importancia política que este tema ha cobrado en los últimos años. La inclusión de mecanismos de cooperación entre las autoridades culturales y judiciales de México, EE.UU. y Canadá podría facilitar la recuperación de piezas de valor cultural y mejorar el combate al comercio ilegal.

En resumen, aunque el T-MEC contribuye a facilitar el comercio cultural, es evidente que existen vacíos significativos que deben abordarse en la próxima revisión del tratado. La industria cultural enfrenta desafíos que requieren atención urgente, y es fundamental que las partes involucradas trabajen para integrar estos temas en futuras negociaciones.

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Datos basados en información reportada originalmente por eleconomista.com.mx.

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