Griselda Herrero: “Para que un niño acepte probar un nuevo alimento puede ser necesario ofrecérselo entre 15 y 21 veces”
Saber qué comemos y qué conviene que no comamos parece fácil, pero no lo es tanto. En nuestros hábitos influyen factores como la educación alimentaria, las costumbres, el acceso que tengamos a la información o nuestros recursos emocionales, entre otros. Lo que comemos no depende solo de nosotros.
