El director general del Fondo de Cultura Económica (FCE), Paco Ignacio Taibo II, ha señalado una alarmante tendencia: la pérdida de lectores adolescentes y juveniles es “incalculable”. Para hacer frente a este fenómeno, Taibo argumenta que es crucial “apoderarse de las estructuras mediáticas” y dotarlas de “contenido, riqueza e imaginación”.
Recientemente, el FCE ha experimentado un crecimiento notable, pasando de 3,000 salas de lectura ciudadana en 2019 a 21,118 en todo el país. Sin embargo, este aumento no es suficiente para contrarrestar la disminución de la lectura entre adolescentes, a quienes la diversión instantánea y superficial que ofrecen los teléfonos inteligentes y las redes sociales está afectando profundamente. Esta tendencia incluye no solo a los más jóvenes, sino también a estudiantes de educación media y superior.
Para Taibo II, la clave no es competir con estas distracciones, sino aprender a utilizarlas. “Hay que capturar TikTok”, afirma, sugiriendo que integrar plataformas populares puede acercar a los jóvenes a la lectura. Relata su experiencia personal, donde la lectura no impide disfrutar de contenidos modernos como el manga.
Durante una presentación reciente, el escritor anunció el lanzamiento de una ambiciosa iniciativa: la colección “25 para el 25”, que tiene como objetivo regalar 2,5 millones de libros a jóvenes y adolescentes en varios países de América Latina, incluyendo México, Argentina y Colombia. Este esfuerzo busca redescubrir el placer de la lectura a través de obras de autores reconocidos como Gabriel García Márquez y Mario Benedetti, además de un enfoque especial en escritoras mexicanas.
Taibo también habla sobre su trabajo con niños deportados en un centro en Mexicali, donde han promovido la lectura como una forma de libertad. A pesar de las dificultades, algunos de estos niños formaron un club de lectura exitoso.
El escritor subraya la necesidad de una gran campaña de fomento a la lectura que no solo se dirija a los jóvenes, sino que también influya en sus padres y en las instituciones que, a veces, imponen la lectura de manera autoritaria.
Recientemente, el FCE ha lanzado clubes de lectura en reclusorios de alta seguridad, una estrategia que refleja la importancia de la literatura en diversos contextos sociales. En un acto público, personalidades como la presidenta Claudia Sheinbaum compartieron sus libros favoritos, resaltando la conexión personal que cada lector puede tener con la literatura.
La inquietud por revitalizar el interés por la lectura entre los jóvenes continúa, y con iniciativas como éstas, se espera que la literatura encuentre su lugar nuevamente en la vida cotidiana de las nuevas generaciones.
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