El Día de Muertos en Puebla se distingue por la presencia de objetos artesanales que enriquecen las ofrendas y mantienen vivas tradiciones transmitidas de generación en generación. Los talleres familiares de alfarería, dulcería y cartonería juegan un papel central en la elaboración de piezas como copaleros de barro y calaveritas de azúcar, que forman parte esencial de la celebración.1
La historia de estos oficios revela una continuidad que atraviesa siglos, donde el conocimiento se comparte entre maestros, aprendices y familias enteras, y donde cada objeto lleva consigo la memoria colectiva de quienes lo crearon.1
La herencia de las calaveritas de azúcar
En el Centro Histórico de Puebla, la familia Quintana ha mantenido la tradición de elaborar calaveritas de azúcar utilizando moldes de barro con más de cien años de antigüedad.1 Ernesto Quintana Reyes continúa el legado familiar, preparando la mezcla de azúcar y agua en cazuelas de cobre y vertiéndola en los moldes que han pasado por varias generaciones.1 Cada calaverita es decorada a mano, adquiriendo detalles únicos que reflejan el trabajo artesanal y la permanencia de una costumbre que une a distintas generaciones.1
El taller también produce figuras de cartón y papel, como calaveras y esqueletos con expresiones y posturas inspiradas en la vida cotidiana.1 José Emilio Quintana Ramírez, padre de Ernesto, ha transmitido estos conocimientos a su hijo, consolidando una tradición familiar en la que la muerte se representa de manera dulce y humana.1

El arte del barro en el Barrio de la Luz
La alfarería del Barrio de la Luz en Puebla tiene raíces que se remontan al siglo XVII, con la Casa de los Alfareros fundada en 1689.1 Artesanos como José Arturo Villarados Cosme dominan el torno y el proceso de cocción, dando forma a copaleros de barro que serán parte de las ofrendas durante el Día de Muertos.1 El proceso implica controlar la presión, humedad y temperatura, y requiere años de práctica para perfeccionarse.1
La Sociedad del Centro Alfarero, presidida por Arturo López Cano, agrupa a familias que han hecho de la alfarería una historia compartida.1 Integrantes como Mara Luisa Beltrán Sánchez, con más de una década de experiencia, muestran cómo la tradición se adapta y se transmite a nuevas generaciones.1

Ofrendas y memoria en la casa de talavera
En la casa de talavera más antigua de Puebla, fundada en 1824, los artesanos dedican un altar a sus compañeros y maestros fallecidos, recordando las relaciones y aprendizajes compartidos a lo largo de los años.1 La elaboración de talavera es un proceso colectivo que involucra a torneros, pintores y trabajadores de hornos, y cada pieza terminada es el resultado de conocimientos transmitidos entre generaciones.1
Durante el Día de Muertos, una instalación especial reúne cerámica y arte efímero, como tapetes de gravilla de mármol, aserrín y sal, mostrando la colaboración entre diferentes oficios en la celebración.1
Nota de la Redacción: esta nota se basa en la información disponible al publicarla y se actualizará si otras fuentes aportan más datos.
Fuentes
Texto elaborado por la Redacción de Columna Digital a partir de estas fuentes:
Redacción Columna Digital. Es posible que en la preparación de esta nota se hayan usado herramientas de inteligencia artificial para reunir fuentes, procesar datos, corregir o redactar textos, bajo la supervisión del equipo de Redacción.
Datos basados en información reportada originalmente por Vogue México.






Deja un comentario