Cientos de empleados de gigantes de la inteligencia artificial, como Google DeepMind y OpenAI, han hecho un llamado enérgico a sus líderes para que dejen de lado las rivalidades y se unan en apoyo a la startup Anthropic, que enfrenta presiones significativas por parte del gobierno de Donald Trump. El Departamento de Defensa ha establecido un ultimátum, otorgando a Anthropic hasta las 17:01 (22:00 GMT) del viernes para aceptar el uso militar incondicional de su tecnología de inteligencia artificial, una solicitud que plantea serias preocupaciones éticas.
En el corazón de este conflicto se encuentra la firme negativa de Anthropic a permitir que sus modelos, conocidos como Claude, sean empleados para la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses o en sistemas de armas totalmente autónomos. Esta decisión ha generado un sentido de solidaridad en el sector, manifestado en una carta abierta titulada “No nos dividirán”, firmada por 336 empleados de Google DeepMind y 36 de OpenAI. En este documento, los firmantes expresan su deseo de que los líderes de la industria mantengan una postura unida en rechazo a las exigencias del Departamento de Defensa.
El Pentágono, en su ultimátum, ha dejado claro que la negativa de Anthropic podría resultar en una orden de cumplimiento forzozo bajo la Ley de Producción de Defensa. Esta legislación, originada en la era de la Guerra Fría, otorga amplios poderes al gobierno federal para obligar a la industria privada a priorizar las necesidades de seguridad nacional. Además, existe la amenaza de calificar a Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro, una categorización que puede afectar gravemente la reputación de la empresa.
Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, ha reiterado su postura en contra de ceder al uso militar sin restricciones, afirmando que “estas amenazas no cambian nuestra posición: no podemos, en conciencia, acceder a su solicitud”. Por su parte, Sam Altman, CEO de OpenAI, ha compartido con sus empleados que está en la búsqueda de un acuerdo con el Pentágono que incluya límites similares a los defendidos por Anthropic.
La situación ha captado la atención del sector tecnológico y de la opinión pública, planteando preguntas críticas sobre la ética en el desarrollo de la inteligencia artificial y el papel de la industria ante las presiones gubernamentales. A medida que las negociaciones avanzan, el desenlace de esta disputa no solo afectará a las empresas involucradas, sino que también podría tener implicaciones más amplias para la dirección futura de la inteligencia artificial en contextos militares y civiles.
Actualización: La información corresponde a los hechos ocurridos el 27 de febrero de 2026.
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