La importación ilegal de bovinos de Centroamérica a México continúa representando un grave riesgo para la sanidad animal del país. Esta situación ha llevado a productores mexicanos a expresar su alarma, advirtiendo sobre la posibilidad de que Estados Unidos vuelva a cerrar su frontera a la importación de ganado mexicano. La preocupación radica en la aparición del gusano barrenador del ganado, una plaga que podría propagarse a través de animales introducidos de manera ilegal.
El 24 de agosto de 2026, Estados Unidos reabrió su frontera a las importaciones de ganado bovino en pie provenientes de México después de un cierre que duró desde el 9 de julio de 2025, motivado por la detección de esta plaga en Veracruz. Luis Fernando Haro, director del Consejo Nacional Agropecuario, estimó que el cierre había impedido la exportación de alrededor de un millón 400,000 cabezas de ganado, lo que representa un valor cercano a los 3,000 millones de dólares.
El contrabando de bovinos ha sido un problema arraigado en la región. Desde hace cuatro décadas, se han documentado las rutas de ingreso ilegal, especialmente en puntos fronterizos cercanos a Tapachula y Ocosingo. Informes recientes indican que, anualmente, aproximadamente 800,000 cabezas de ganado ingresan al país de manera ilegal, con rutas identificadas en zonas como Lagos de Montebello y Tenosique.
El gobierno mexicano ha reconocido esta problemática. En 2019, se firmó un Memorándum de Entendimiento entre México y Guatemala para regular la introducción de ganado bovino procedente de Centroamérica, en busca de erradicar el trasiego ilegal. A pesar de las medidas implementadas, como el fortalecimiento de la trazabilidad del ganado, el tráfico ilegal persiste. Miguel Jerónimo Cerino, encargado de la Comisión de Ganadería en Tabasco, ha denunciado que el ganado sigue cruzando en balsas y se transporta simulando ser animales documentados.
Las irregularidades no solo afectan la sanidad animal, sino que también representan competencia desleal para los ganaderos mexicanos que cumplen con las normativas. La Fiscalía General del Estado de Tabasco ha reportado irregularidades en el manejo de credenciales y aretes de identificación del ganado, lo que añade complejidad al problema.
Victoria Dittmar, quien trabaja en investigaciones sobre este tema, ha destacado que los cárteles están cada vez más involucrados en el tráfico ilegal de animales. Este fenómeno no solo repercute en la economía, sino que también facilita el lavado de dinero y la expansión de actividades delictivas en la región. Además, la preocupación ha llegado al Senado de Texas, donde se advierte sobre el riesgo de reintroducción del gusano barrenador del ganado desde México.
La situación se ha exacerbado tras la detección de casos de esta plaga en Centroamérica antes de su llegada a México, lo que resalta la conexión entre el contrabando y la salud animal. A pesar de las medidas de contención y la presión para controlar la situación, el tráfico ilegal de ganado sigue siendo un desafío para las autoridades, quienes deben equilibrar la seguridad sanitaria con las dinámicas del mercado nacional.
En conclusión, aunque algunos esfuerzos se han realizado para mitigar la problemática, los altos incentivos económicos para el contrabando, sumados a la falta de control sanitario en la frontera sur, permiten que este fenómeno persista. Los ganaderos mexicanos enfrentan un panorama complejo, donde el riesgo de enfermedades como el gusano barrenador del ganado pone en jaque tanto su producción como la seguridad alimentaria del país.
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