Durante el 2025, los recursos federales destinados a gobiernos estatales y municipales en México experimentaron una notable caída, marcando su peor desempeño en cuatro años. Este descenso se atribuye en gran medida a un recorte en el gasto programable para las entidades subnacionales. Según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el monto del gasto federalizado alcanzó los 2.7 billones de pesos, reflejando un crecimiento anual de apenas 0.2% tras varios años de incrementos superiores al 2%. Solo superó la caída del 1.4% observada en 2021.
Este estancamiento en el gasto tiene un impacto directo en el funcionamiento de la mayoría de los estados y municipios, dado que el gasto federalizado representa, en promedio, el 85% de sus ingresos totales, excluyendo a la Ciudad de México, que se sitúa en un 56%. Esta dependencia acentúa la vulnerabilidad de los gobiernos locales, limitando su capacidad para operar eficientemente.
El modesto aumento del 0.2% del gasto federalizado se debió a que únicamente dos de sus seis ramos registraron subidas: las participaciones federales y las provisiones salariales y económicas, además de otros subsidios. Este último, que constituye el segmento más relevante del gasto federalizado, depende de variables como la recaudación federal participable y la dinámica económica local. En 2025, las participaciones federales se incrementaron en un 3.8% gracias a un mejor desempeño económico en muchos estados, lo cual se tradujo en mayores ingresos.
Sin embargo, el panorama no es tan alentador cuando se examina el otro componente clave del gasto federalizado: las aportaciones federales. Estas, que son recursos etiquetados para áreas críticas como educación, salud e infraestructura social, experimentaron una caída del 1.6% a tasa anual real, marcando la segunda reducción consecutiva. Este descenso desproporcionado se observa especialmente en ramos como los convenios de reasignación, donde se reportó una disminución drástica del 99.2%.
De las 32 entidades federativas del país, 18 registraron reducciones en su gasto federalizado, siendo Nayarit la más perjudicada con una contracción del 5.6%. Otros estados como Hidalgo, Tabasco y Sinaloa también sufrieron caídas significativas. Estas disminuciones reflejan una debilidad en la actividad económica de varias regiones, lo que coincidentemente se relaciona con la estrategia de recortes al gasto programable anunciada en el Paquete Económico del año.
Por otro lado, no todos los estados se vieron afectados negativamente. Algunos, como Veracruz, Quintana Roo y San Luis Potosí, reportaron aumentos en su gasto federalizado en 2025. A su vez, los gobiernos subnacionales que más gastos federales recibieron fueron el Estado de México, la Ciudad de México, Veracruz y Jalisco, todos sobrepasando los 100,000 millones de pesos.
A medida que el país navega por un contexto fiscal desafiante, queda claro que el recorte en el gasto federalizado tendrá repercusiones significativas en la capacidad de los gobiernos locales para gestionar sus asuntos. En este sentido, se hace indispensable seguir de cerca la evolución de estas variables, dado que el manejo de recursos federales es vital para el desarrollo y bienestar de las comunidades.
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