La unificación de cuentas de AFORE se ha convertido en un aspecto esencial para aquellos trabajadores mexicanos que han cotizado tanto al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) como al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Este proceso no solo permite agrupar los ahorros, sino que también es crucial para optimizar el futuro financiero en el retiro.
Como señala el profesor Pablo Pérez Akaki del Tecnológico de Monterrey, es común que los trabajadores, al cambiar de empleo o de sistema de seguridad social, pierdan la visibilidad de sus ahorros diseminados entre diferentes instituciones. Esto puede traducirse en una pérdida potencial de recursos que, aunque pueda parecer insignificante, sumado a lo largo de los años puede impactar significativamente el monto de la pensión.
Un paso fundamental tras la unificación de cuentas es tramitar la portabilidad de derechos. Este procedimiento permite consolidar el tiempo de cotización del IMSS y del ISSSTE, lo que es esencial para cumplir con los requerimientos de semanas cotizadas necesarias para acceder a una pensión más sustancial. Sin este trámite, existe el riesgo de que parte del ahorro no se considere al momento de calcular la pensión, lo que podría resultar en un ingreso menor al esperado durante el retiro.
Además, tras la unificación, es recomendable realizar ahorros voluntarios. A medida que se localizan todos los ahorros, contribuir con recursos adicionales puede ser crucial. La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) reportó que hasta junio de 2026, el 50% de las aportaciones voluntarias son complementarias y deben permanecer hasta los 65 años para obtener beneficios fiscales. Mientras tanto, un 21% corresponde al ahorro solidario, exclusivo para trabajadores del estado, y el restante se divide entre ahorros a corto y largo plazo.
No basta con unificar y aportar; es fundamental realizar un seguimiento activo del rendimiento de los ahorros. Evaluar periódicamente la AFORE en la que se encuentra el ahorro permite identificar si hay opciones más rentables. Consar facilita esta tarea, ofreciendo indicadores de rendimiento neto que permiten comparar el crecimiento de la inversión en diferentes AFOREs, lo que puede ser esencial para maximizar los ahorros destinados al retiro.
Cabe destacar que los trabajadores tienen derecho a cambiar de AFORE hasta dos veces al año, aunque se recomienda hacer evaluaciones de estabilidad en periodos más largos, como de tres a cinco años, para permitir que las inversiones a largo plazo generen el rendimiento esperado.
Ante la incertidumbre económica, tomar el control de los ahorros para el retiro se vuelve no sólo prudente, sino imperativo. La unificación de cuentas y la gestión activa de los recursos son pasos decisivos hacia un futuro financiero más seguro y estable, donde el trabajador puede disfrutar de los frutos de su esfuerzo durante los años de jubilación.
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