Aún si se logra una resolución entre Estados Unidos e Irán sin un deterioro adicional en la situación, analistas de Fitch advirtieron que el panorama de riesgo geopolítico permanecerá alterado. La incertidumbre y la aversión al riesgo de los inversionistas se intensificaron significativamente en marzo, y se anticipan presiones en condiciones de financiamiento y liquidez derivadas de otros factores negativos que podrían amplificar estos riesgos.
El informe Global Risk Outlook: 2Q26 destaca preocupaciones sobre disrupciones vinculadas a la Inteligencia Artificial, el aumento en los rendimientos de los bonos soberanos, un dólar estadounidense fortalecido y presiones inflacionarias que están moldeando las expectativas sobre las tasas de interés. Estos elementos podrían influir negativamente en las calificaciones crediticias de emisores en diversas regiones y sectores.
Fitch describe un escenario adverso donde la economía global podría experimentar serias perturbaciones en la oferta, trayendo consigo un incremento en los costos de insumos energéticos y posibles efectos macroeconómicos adversos, como una menor demanda y una inflación más alta que endurecen las condiciones financieras. Además, la volatilidad del comercio, junto con la posibilidad de aranceles, representa un riesgo importante para países y sectores más vulnerables. La posibilidad de una recesión mundial, impulsada por las tensiones comerciales, permanece como una amenaza latente.
En el contexto de América del Norte, el análisis de Fitch subraya la incertidumbre vinculada al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La revisión del acuerdo, programada antes del 1 de julio, podría resultar en modificaciones significativas, tal como ocurrió en la primera administración de Trump. Si no se alcanza un acuerdo sobre una prórroga, se podrían realizar revisiones anuales, lo que mantendría la incertidumbre sobre el régimen comercial más allá de 2026.
Esto afectaría especialmente a sectores que dependen de cadenas de suministro transfronterizas, impactando de manera desproporcionada a las economías de Canadá y México, donde Estados Unidos juega un papel crucial.
Fitch señala que, aunque los mercados de capitales globales y las calificaciones han resistido a las pruebas recientes, la aversión al riesgo permanece presente, y los inversionistas siguen incorporando el riesgo de una perturbación significativa en la oferta económica.
En cuanto a México, se recuerda que Fitch anticipó una “recesión técnica” para 2025, dada la alta dependencia del comercio con Estados Unidos, país que recibe el 83% de las exportaciones mexicanas. Recientemente, la agencia proyectó un crecimiento modesto del 1.7% para 2026, respaldado por un marco fiscal más flexible y los efectos positivos esperados del Mundial de Fútbol.
Es relevante notar que la calificación soberana de México se mantiene en “BBB-” con perspectiva estable, reflejando un marco prudentemente sólido en política macroeconómica y finanzas públicas, a lo que se le suma la diversificación económica del país.
Los acontecimientos y decisiones en el ámbito geopolítico y comercial seguirán teniendo un impacto significativo en la estabilidad económica de México y en el marco global en general.
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