Una espectacular presentación tuvo Rosalía en Coachella que hizo vibrar el escenario, donde los asistente no se detuvieron ni un segundo el cantar, gritar y bailar sus éxitos.
Entre los gritos del público Rosalía aseguró que era una noche especial. “Hace cuatro años vine a Coachella, pero vine sola. Esta vez ya no”. Detrás de ella apareció, entre una nube blanca, la silueta de su prometido, el rapero puertorriqueño Rauw Alejandro. Juntos interpretaron Promesa, Vampiros y Beso, los tres temas que componen RR, donde han unido sus iniciales y carreras.
La sorpresa se cerró con un beso en los márgenes del escenario, un momento que las cámaras robaron para el gozo de quienes siguen el romance del momento en el reguetón.
La aportación de Alejandro, que incluyó un perreo como el que ambos hicieron en los Grammy Latino del año pasado, fue la única colaboración en la actuación de la catalana. Rosalía convirtió su número en un videoclip perfecto que se desarrollaba en directo.
Esto incluye una cámara que lleva en mano, lo que hace pensar en las bitácoras en vídeo con las que alimenta a sus millones de seguidores en TikTok. Segundos antes de cantar La fama, bebió de un cartón transparente de leche. Y se colocó las gafas negras extragrandes para acentuar su papel de celebridad global.
El espectáculo de Rosalía fue el aperitivo del número más esperado de la noche. Si el español conquistó la primera jornada de Coachella gracias a Bad Bunny, ese honor ha sido este sábado para el coreano. El cuarteto Blackpink ha aterrizado en el desierto en medio de una gira mundial que confirma el furor por el pop de ese país asiático. Una marea rosa y negra ha inundado el festival, que tiene una asistencia diaria que supera las 110.000 personas.
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