El conflicto entre Estados Unidos e Irán continúa desatando tensiones en la región del Golfo Pérsico. En una reciente rueda de prensa, el presidente Donald Trump hizo declaraciones contundentes, advirtiendo que podría destruir infraestructuras civiles en Irán e incluso arrasar “todo el país”. Estas afirmaciones se produjeron en el contexto de un ultimátum: Irán debe reabrir el tráfico por el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que transitaba el 20% de las exportaciones de petróleo antes del inicio del conflicto.
Trump estableció como plazo la noche siguiente para que las autoridades iraníes tomaran acción. “Todo el país podría ser eliminado en una sola noche”, declaró, enfatizando que Estados Unidos tiene la capacidad de devastar puentes y plantas energéticas en cuestión de horas.
A pesar de estas amenazas, Trump indicó que la propuesta de alto el fuego de 45 días con Irán representa un “paso muy significativo”, aunque también agregó que “no es suficiente”. Sin embargo, Irán rechazó esta propuesta, abogando en cambio por el fin definitivo del conflicto. El portavoz militar de Irán, Mohamad Akraminia, dejó claro que el país continuaría su ofensiva mientras las autoridades políticas lo consideren adecuado.
Este clima de tensión se intensificó tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzó el 28 de febrero y ha resultado en miles de muertes y una escalada en los precios del petróleo, afectando gravemente la economía global.
Frente a las amenazas de atacar infraestructura civil, Kazem Qaribabadi, viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, denunció posibles “crímenes de guerra”. Trump, por su parte, desestimó los argumentos de que tales ataques violarían el derecho internacional. “Lo que es un crimen de guerra es permitir a un país enfermo, con líderes dementes, poseer un arma nuclear”, afirmó.
La situación se complica aun más con la afirmación de los Guardianes de la Revolución de que un ataque israelí resultó en la muerte de su jefe de inteligencia, el general Majid Jademi, prometiendo represalias a través de su operación “Venganza aplastante”. Israel, en un ataque previo, había golpeado el complejo petroquímico de South Pars, donde se confirmaron explosiones.
En un panorama tan volátil, cada declaración y acción puede tener repercusiones globales, mientras la comunidad internacional observa con creciente preocupación la escalada de un conflicto que sigue sin solución a la vista.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


