La reciente controversia en torno al aguacate hass peruano ha captado la atención de productores y consumidores a nivel internacional. La Unión Europea, a través de sus estrictos estándares, rechazó seis embarques de esta popular fruta debido a la detección de altos niveles de cadmio, un metal pesado que supera el límite de 0.05 mg/kg. Este incidente no es aislado; en marzo anterior, se prohibió la entrada de un contenedor bajo regulaciones sanitarias similares.
La situación ha generado una ola de preocupación, tanto en Perú como en otros países productores como Bolivia y Chile. El Ministerio de Agricultura de Perú ha constituido una mesa de trabajo para abordar este desafío, mientras que la Asociación de Productores de Palta Hass (ProHass) ha comenzado un mapeo nacional para implementar las medidas correctivas necesarias. Este esfuerzo es clave, dado que en el primer semestre de 2025, los envíos de aguacate de Perú alcanzaron impresionantes cifras, superando los 917 millones de dólares, con Países Bajos como el principal importador, absorbiendo el 33.5% de las exportaciones.
La preocupación se extendió a Bolivia, donde las autoridades han iniciado investigaciones similares sobre el contenido de cadmio en la fruta. En Chile, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y las Seremis de Salud están reforzando los controles en puertos y fronteras para asegurar la distribución segura de aguacate en el país, dado que se estima que en el 2025 recibirían cerca de 8,000 toneladas adicionales.
Cabe resaltar que el cadmio es un metal tóxico, reconocido como cancerígeno por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hasta finales de julio, Perú había exportado más de 25,800 contenedores de aguacate, con el 60% dirigido a Europa, lo que subraya la importancia de este mercado para la economía nacional.
Los gremios chilenos, aunque no directamente involucrados, están atentos a cómo esta situación podría afectar a la industria en general. Las importaciones de aguacate peruano a Chile alcanzaron los 60.5 millones de dólares en los primeros siete meses de 2025, lo que subraya la relevancia de la fruta en la dinámica comercial regional.
En este contexto, la sombra del cadmio plantea un desafío significativo no solo para los productores peruanos, sino para toda la cadena de suministro del aguacate en Sudamérica, generando un llamado a la acción y a la implementación de prácticas agrícolas más seguras y efectivas.
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