Al caer la noche, la rata campa a sus anchas por el patio de este primer piso. “Come de todo, desde papel de aluminio hasta zapatos”, comenta Rachid El Yagoubi, de 50 años, junto a su mujer, Fatima Maknassi, de 30. La mujer muestra el vídeo grabado con el teléfono la víspera. Se ve al animal tan tranquilo, casi como otro inquilino más, bajo el tendedero y junto a las bicicletas de los niños. Esta familia de seis miembros convive desde 2014, además de con los roedores, con las humedades, las goteras y las estrecheces en una casa de 40 metros cuadrados del distrito madrileño de Puente de Vallecas. Cáritas, citando a Madrid Salud, ya hizo referencia en 2018 a las malas condiciones de habitabilidad y problemas estructurales de la vivienda. Pese a todo, El Yagoubi, su mujer y sus cuatro hijos no encuentran otra alternativa de alquiler. Es más, en breve puede hasta que echen de menos vivir en estas condiciones. Este viernes, tras varios fallos judiciales en contra, tienen que irse definitivamente porque desde hace cuatro años no renuevan el contrato de alquiler.
El pequeño Amir se amodorra sobre el pecho de su madre ajeno al ajetreo de papeles, maletas, bultos y toda una existencia empantanada a su alrededor. El niño cumple un mes de vida el mismo día en que dejan este piso del barrio de Entrevías. El progenitor ya ha alquilado un trastero en el que poder meter todas las pertenencias. Esa es la señal inequívoca de que aceptan a regañadientes abandonar la vivienda. En 2017 acababa el contrato de alquiler de tres años y la propietaria, una sociedad limitada con sede en Pamplona, comunicó su decisión de no renovarlo.
“No estamos ante un caso de maltrato o negligencia, sino de pobreza por la sobrecarga que supone la vivienda”
Una comisión judicial ya acudió al piso el pasado 21 de abril para tratar de sacar a la familia. Ese mismo día, la madre rompió aguas y vino al mundo Amir. Les dieron un mes más de plazo. Por eso este viernes 21 de mayo, a las nueve y media de la mañana, regresará la comisión con los agentes de policía. Todo apunta a que no habrá nueva prórroga. “Saquen todos sus muebles y enseres del piso”, se lee en la nota. Mientras, la habitación más pequeña hace de almacén y la principal acoge a toda la familia. Es un campamento, no hay donde pisar entre los colchones por el suelo, la cama de matrimonio y la cuna.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


