Se trata de una típica escena de buenos amigos. La primera dama de Argentina, Fabiola Yánez, celebra su cumpleaños junto al presidente, Alberto Fernández, y una decena de personas. En la gran mesa del salón se ven restos de una cena y flores. Todos sonríen a la cámara. Una postal de lo más normal, pero registrada en tiempos nada normales. Porque la foto está fechada el 14 de julio de 2020, cuando los argentinos apenas podían salir de sus casas y los encuentros sociales estaban prohibidos por la covid-19. La cuarentena era por aquel entonces de las más estrictas y la evidencia de la reunión ha agitado la campaña electoral para las Legislativas de noviembre. El Gobierno ha reconocido que la reunión “fue un error” y “no debería haber ocurrido”. La oposición prepara un pedido de impeachment contra el presidente.
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El 20 de marzo del año pasado, el presidente Fernández confinó a los argentinos. La covid-19 era aún una amenaza que circulaba por Asia y por Europa. Con una cuarentena muy estricta, el Gobierno logró mantener a raya los contagios, mientras sumaba camas de UCI en los hospitales y compraba respiradores a la espera de la gran ola. En ese inicio de la cuarentena, la oposición criticó los encierros y promovió manifestaciones de protesta, mientras el presidente recordaba que el decreto que llevaba su firma establecía la cárcel para aquellos que no respetaran el confinamiento. Se prohibieron la circulación, los velatorios, los viajes dentro y fuera del país y los comercios no esenciales cerraron sus puertas. Las restricciones seguían vigentes hace 13 meses, cuando la esposa de Fernández invitó a sus amigos a la residencia oficial y celebró su cumpleaños.
La difusión de la fotografía tuvo un antecedente el 11 de junio. Ese día, la ONG Poder Ciudadano, el capítulo local de Transparency International, publicó como datos abiertos el listado oficial de los ingresos a la residencia de Olivos en 2020 y 2021. Había allí políticos, empresarios, actores, periodistas, deportistas y funcionarios. Fernández justificó el peregrinar de personas a las necesidades de la gestión. “En Olivos yo me cansé de ver gente porque soy el presidente de la República. Vivo en audiencias, recibiendo gente del más variado tipo”, dijo Fernández a medios locales. Cuando en el listado aparecieron los amigos de la primera dama, con un ingreso nocturno y un salida de madrugada, la oposición pidió una investigación judicial que estableciese si se había violado o no el decreto de la cuarentena. El Gobierno consideró “de trabajo” esos ingresos, pero se rindió ante la evidencia cuando manos anónimas filtraron en redes la foto de cumpleaños.
“Olivos funcionaba como el centro de operaciones de la pandemia”, dijo el jefe de Ministros, Antonio Cafiero. “Mucha gente entraba y salía. En una ocasión hubo un evento social que no debería haber ocurrido. No hay mucho más para agregar”. Luego disparó contra la oposición, a la que acusó de generar “escándalos” y “hacer especulaciones electorales”. “Se opusieron a todas las medidas de cuidado y ahora dan lecciones de moral (…) Ahora buscan discutir una foto”, se defendió.
La filtración de la prueba de aquel lejano encuentro ilegal coincide ahora con el arranque de la campaña electoral para las primarias del 12 de septiembre y las Legislativas del 14 de noviembre. En el Congreso ya se tramita un pedido de juicio político contra Fernández. “Tengo la decisión tomada”, dijo el presidente del interbloque de Juntos por el Cambio, que agrupa a las fuerzas que llevaron a Mauricio Macri como candidato en las últimas elecciones generales. “Yo no soy un francotirador que pide juicios políticos todos los días. Por eso he analizado esto con cuidado. Hoy vemos que la gota rebalsó el vaso”, advirtió Mario Negri.
El juicio político no tiene posibilidad alguna de prosperar, porque la oposición no reúne los dos tercios de los votos que exige la Constitución, pero el proceso obligará a los diputados oficialistas a argumentar a favor del presidente. La estrategia de la Casa Rosada fue hasta ahora admitir el error y pasar página lo más rápido posible. Los tiempos políticos apremian. Dentro de un mes, los partidos elegirán candidatos en elecciones internas abiertas y obligatorias y luego se renovarán las cámaras de senadores y diputados. Del resultado de esas elecciones dependerá la fortaleza de los dos años de gestión que quedan a Fernández.
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