La reciente cancelación de la exposición del artista Victor “Marka27” Quiñonez en la Universidad del Norte de Texas (UNT) ha suscitado una ola de inquietud y debate sobre la libertad de expresión en el mundo del arte contemporáneo. Quiñonez, quien creció en el área metropolitana de Dallas-Fort Worth, había planeado su regreso a casa con mucha anticipación. Tras un exitoso período en Boston, donde su exhibición “Ni de Aquí, Ni de Allá” estuvo en el Boston University Art Galleries de septiembre a diciembre del año anterior, su obra estaba programada para brillar nuevamente en Texas desde el 3 de febrero hasta el 1 de mayo. Sin embargo, lo que debía ser un momento de celebración se convirtió en una serie de acontecimientos oscuros.
A medida que se acercaba la fecha de apertura, Quiñonez no podía contener su emoción por ver cómo su trabajo se instalaba en la CVAD Gallery de UNT. Sin embargo, en un giro inesperado, comenzó a recibir mensajes de estudiantes de UNT preguntando si la exposición había sido cancelada, ya que las ventanas del espacio de galería estaban cubiertas y las puertas cerradas. Pronto, se dio cuenta de que la universidad había eliminado toda referencia a su exhibición de sus canales oficiales, lo que le llevó a seguir comunicándose con la directora de la galería, Stefanie Dlugosz-Acton.
Finalmente, recibió un correo electrónico en el que se le notificaba que la universidad había rescindido el acuerdo de préstamo de arte con las Galerías de Arte de la Universidad de Boston. La razón de esta cancelación nunca se aclaró, y las comunicaciones posteriores de Quiñonez han quedado sin respuesta. Mientras tanto, se confirmaron rumores anónimos que sugerían que UNT estaba censurando la exhibición debido a los mensajes anti-ICE (Inmigración y Control de Aduanas).
Esta situación plantea preguntas sobre la libertad artística y la autocensura en las instituciones educativas. Quiñonez, quien ha expresado que su trabajo articula la compleja experiencia de estar atrapado entre dos culturas, ha señalado que su exhibición no solo aborda temas de injusticia, sino que celebra la resiliencia de las comunidades. En sus propias palabras, “la exposición no solo cubre los aspectos negativos que afectan nuestras comunidades, sino que también celebra nuestra cultura y humanidad a través de la narración”.
La angustia de Quiñonez se intensificó por el contraste entre la cálida bienvenida que recibió en UNT durante una visita previa y la abrupta cancelación de su obra. Este mes de febrero, habría marcado un regreso significativo a la ciudad donde sus fuertes lazos familiares y experiencias en su juventud habían influenciado su trayectoria artística.
A pesar del rechazo de la exposición, Quiñonez se mantiene firme en la importancia de sus mensajes. Su trayectoria ha sido reconocida recientemente con el premio Impacto Frieze Los Ángeles 2025, validando aún más sus contribuciones a la discusión sobre la injusticia social. La labor de Quiñonez invita a otros artistas e instituciones a reflexionar sobre el papel de la arte en el activismo y el diálogo comunitario.
El movimiento de eludir esta injusticia se convierte en una llamada a la acción para que otras instituciones apoyen a artistas cuyas obras son necesarias y resonantes. En un momento donde el diálogo sobre la libertad de expresión es más pertinente que nunca, la historia de Quiñonez sirve como un recordatorio de que el arte no solo debe ser visto, sino también escuchado y entendido en su contexto más profundo.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


