El próximo enfrentamiento entre América y Pachuca, programado para la Jornada 7 del torneo Apertura 2025 de la Liga MX, se llevará a cabo a puerta cerrada en el Estadio Azul, situado en la colonia Nápoles de la Ciudad de México. Esta decisión drástica es consecuencia de una controversia que involucra al alcalde de Benito Juárez, Luis Mendoza, quien ha solicitado beneficios a cambio de permitir la celebración del partido.
Según información que ha trascendido de fuentes cercanas al Club América, el alcalde Mendoza exigió palcos y accesos VIP, lo que fue categóricamente rechazado por la directiva del equipo. La negativa del América a acceder a dichas peticiones ha llevado a un conflicto que se ha intensificado en las últimas horas.
La situación se ha visto agravada por un incidente reciente en el que el personal de seguridad del Club América cerró la calle de Indiana de manera inapropiada, lo que interrumpió el tránsito de los residentes. Uno de los casos más alarmantes fue el de una vecina que necesitaba atención médica, lo que provocó la intervención de la policía. Esta acción se realizó bajo el “Operativo Ladrillera”, que regula los cierres de calles en función del aforo del estadio. Como resultado, la alcaldía ha determinado que el partido deberá jugarse a puerta cerrada hasta que el Club América demuestre que su personal de seguridad está capacitado y acreditado adecuadamente.
Luis Mendoza ha presionado también a la Federación Mexicana de Fútbol, argumentando que ha recibido quejas de los vecinos sobre los eventos masivos en el Estadio Azul. Sin embargo, se ha indicado que estas quejas no están documentadas formalmente, lo que lleva a cuestionamientos sobre sus motivaciones reales. Actualmente, ni la Liga MX ni la Federación han emitido una declaración oficial sobre este asunto, mientras que el Club América se mantiene firme en su postura de negarse a cumplir con lo que consideran un intento de chantaje.
De no resolverse pronto la disputa sobre la sede, podría haber repercusiones significativas para los aficionados y la logística del torneo, ya que el partido es considerado uno de los más atractivos de la jornada.
Este conflicto, que combina la política con el deporte, plantea interrogantes sobre la gestión de eventos públicos y las relaciones entre autoridades locales y clubes deportivos, con la expectativa de que se encuentre una solución antes del esperado choque entre América y Pachuca.
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