La reciente declaración de la presidenta interina de Venezuela ha marcado un hito en las relaciones entre Caracas y Washington, tras el anuncio de un acuerdo petrolero histórico con Estados Unidos. Este convenio, que se concretó siete meses después de la caída de Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense, se presenta como una oportunidad clave para que el país sudamericano preserve su "propiedad" y "soberanía" sobre sus recursos.
La mandataria, Delcy Rodríguez, asumió el poder interinamente y, bajo la presión de Estados Unidos, impulsó reformas en los sectores del petróleo y la minería. Estas medidas han abierto el camino a la inversión extranjera, esencial para revitalizar un sector que había languidecido por la falta de exploración en los últimos años. Rodríguez, en un discurso transmitido por televisión estatal, enfatizó: "Venezuela conserva la propiedad y la soberanía sobre sus recursos".
En medio de especulaciones sobre la entrega de reservas petroleras a Estados Unidos, quedó claro que el acuerdo permitirá al país suramericano operar campos con un potencial productivo de 65,000 millones de barriles. Venezuela prevé ingresos de aproximadamente 209,000 millones de dólares durante los 25 años que abarcará el acuerdo, con regalías mínimas del 16% y un impuesto sobre la renta del 34%. Esto se traduce en cerca de 19 dólares por barril producido y vendido que ingresarían directamente al país.
A pesar de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo, la producción en Venezuela ha dado un salto del 29.8% entre enero y julio de 2026, alcanzando 1.2 millones de barriles diarios. Sin embargo, este volumen aún se encuentra muy por debajo de los 3 millones que se extraían a finales del siglo pasado. Con el nuevo acuerdo, que contempla una inversión de 100,000 millones de dólares, se espera que los 17 "campos estratégicos" que operarán los Estados Unidos logren alcanzar una producción diaria de 1.5 millones de barriles. Expertos sugieren que este objetivo se logrará a largo plazo, lo que podría acercar a Venezuela a los niveles de producción históricos.
La decisión de embarcarse en un camino de diplomacia con Estados Unidos responde a la visión de Rodríguez de convertir a Venezuela en "una potencia energética, gran productora de petróleo, un exportador importante de gas y con un gran desarrollo petroquímico". Esto podría representar un nuevo capítulo en la historia petrolera del país, en el que la reactivación del sector podría tener repercusiones tanto a nivel local como global. Sin duda, la evolución de esta situación merece seguimiento, ya que promete transformar el panorama económico de Venezuela en los próximos años.
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Datos basados en información reportada originalmente por eleconomista.com.mx.






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