La evolución en los materiales de construcción para viviendas en México es un reflejo del creciente enfoque en la sostenibilidad y la eficiencia energética. A medida que el país enfrenta un déficit habitacional significativo, resulta crucial integrar criterios que no solo consideren el precio y la estética, sino también aspectos de durabilidad y rendimiento. Este cambio de paradigma es esencial para la creación de espacios que sean tanto funcionales como perdurables.
Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), México contaba, hasta 2023, con aproximadamente 38.1 millones de viviendas. Un impresionante 92.6% de estas tenía paredes construidas con materiales como tabique, ladrillo, block, piedra, cantera, cemento o concreto. Estos materiales han demostrado ser parte integral del parque habitacional, tanto en iniciativas privadas como en proyectos de vivienda pública.
El enfoque actual en construcciones adecuadas implica evaluar los materiales de construcción no solo por su costo inicial, sino también por su impacto en la habitabilidad, seguridad estructural y eficiencia energética. Esto cambia radicalmente la manera en que se toma decisiones en el diseño arquitectónico, teniendo en cuenta factores como el confort interior y los costos operativos en la duración útil de cada edificación.
Por ejemplo, la normativa internacional EDGE, creada por la International Finance Corporation (IFC), establece un ahorro mínimo del 20% en energía, agua y recursos incorporados para las construcciones que buscan certificación en comparación con métodos convencionales. En México, la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) se ha alineado con este objetivo sustentable, buscando mejorar la habitabilidad y conciliando el uso de energías renovables.
En este contexto, los materiales como el ladrillo, el barro y la piedra están recibiendo atención renovada. Estos no solo permiten la creación de viviendas que reflejan la identidad cultural del país, sino que también prometen mayores beneficios a largo plazo. Por ejemplo, el ladrillo no solo aporta un carácter único y estético, sino que también ofrece características térmicas que regulan la temperatura interior, contribuyendo a un menor consumo energético.
Arquitectos y diseñadores están prestando más atención a estos materiales, buscando integrar su cualidad estética y funcional en proyectos contemporáneos. Alfredo Martínez, director de Grupo Resnova, menciona que el ladrillo “muestra de dónde viene, envejece con el tiempo y adquiere carácter”, resaltando su capacidad para adaptarse a las necesidades modernas sin perder la esencia de su materialidad.
Con el enfoque en un futuro más sostenible y eficiente, la industria de la construcción en México está en un punto de inflexión, donde la elección de materiales puede marcar la diferencia no solo en la estética de un hogar, sino también en su impactos ambientales y en el bienestar de sus ocupantes. A medida que el país continúa avanzando hacia una construcción más responsable, será fundamental que tanto desarrolladores como consumidores consideren estos aspectos en sus decisiones. La calidad y vida útil de la vivienda están en juego, y la elección de los materiales es más crítica que nunca.
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