En un histórico encuentro, más de 400 danzantes de San Luis Potosí, Michoacán, Hidalgo, Veracruz y Puebla se reunieron en las encantadoras localidades de Cuetzalan y la zona arqueológica de Yohualichan, marcando el noveno Encuentro Nacional de Voladores. Este evento no solo significó una celebración cultural, sino también un espacio de diálogo, donde los participantes compartieron valiosas experiencias y expusieron las necesidades de sus comunidades dancísticas. El objetivo central fue identificar oportunidades para generar vínculos colaborativos y diseñar estrategias que fortalezcan su bienestar integral.
Este encuentro, que por primera vez se realizó en Puebla, sirvió para resaltar la importancia de salvaguardar un ritual que desde 2009 es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, certificado por la UNESCO. La Danza de los Voladores es un eje fundamental en la vida colectiva de las comunidades que la practican, no solo en la región de Totonacapan en Veracruz, sino también en localidades de Puebla, San Luis Potosí y Michoacán, así como en Santa María Joyabaj en Guatemala.
En los alrededores de Cuetzalan, se llevaron a cabo diversas ceremonias, ofrendas y mesas de diálogo enfocadas en un plan de salvaguarda cuyo eje central incluye la legalidad, el uso indebido de la imagen y la protección de símbolos ancestrales. Yohualichan se alzó como un axis mundi del ritual, exhibiendo la diversidad de tradiciones propias de la Sierra Norte, donde la vestimenta rica y la cosmogonía local veneran al árbol como el nexo sagrado entre mundos.
La secretaria de Arte y Cultura de Puebla, Alejandra Pacheco Mex, expresó que este encuentro representa un compromiso institucional con la memoria, identidad y futuro cultural de los pueblos originarios, cuyo objetivo es difundir, conservar y transmitir este legado invaluable. Por su parte, Arturo Díaz, presidente del Consejo Estatal de Voladores, destacó que esta es la primera vez que el encuentro se lleva a cabo en Puebla, desde el reconocimiento oficial de los practicantes de esta ceremonia como Patrimonio Inmaterial estatal.
Desde su primera edición en 2008, estos encuentros han evolucionado, desarrollando un expediente técnico que condujo a la declaratoria UNESCO y a la formación del Consejo Nacional de Voladores, integrado por las entidades mencionadas. Además, durante el evento, se ofrecieron conversatorios, talleres y demostraciones de vuelo. Un material didáctico titulado “Unidos por el vuelo, un memorama” fue distribuido entre los asistentes, diseñado para educar sobre esta práctica cultural y fomentar su continuidad a lo largo del tiempo.
A través de esta celebración vibrante, los danzantes no solo mantienen vivas sus tradiciones, sino que también construyen un futuro en donde la cultura de los voladores trasciende generaciones, resaltando su inigualable importancia en el tejido social de las comunidades que la abrazan.
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