La escritora y activista canadiense Rayne Fisher-Quann, expreso por medio de sus redes sociales su sentir, publicó un tuit en el que alertaba sobre la posibilidad de que Ottessa Moshfegh, la escritora que se hizo célebre en medio mundo tras la publicación en 2018 de su libro Mi año de descanso y relajación, estuviese a punto de ser “woman’d”. Un término acuñado por ella misma y que, de forma completamente libre, podríamos traducir al español como “mujereada”.
Woman’d designa, según la creadora del término, una situación en la que, en un momento concreto, a todo el mundo le deja de caer bien una mujer al mismo tiempo y empieza a ser criticada, especialmente en internet. La escritora desarrolló un poco más esta teoría y explicó que la fama en redes de las mujeres con un elevado perfil público se rige en muchas ocasiones por un ciclo de vida muy concreto, que las encumbra y las destruye, y que se ha repetido una y otra vez, con diferentes protagonistas.
Todo empezaría con su ascenso al éxito. Podríamos estar hablando de una cantante, de una actriz o de cualquier otro tipo de personalidad pública: política, escritora, directora de cine… Al principio, la recién llegada resulta joven, nueva, refrescante, y su imagen se convierte en sinónimo de dinero. Su cara en una portada hace que el número de copias vendidas se multiplique, una publicación sobre ella en redes sociales recibe muchos más “me gusta” que cualquier otra, se la compara con otras diosas del pasado: la nueva Audrey Hepburn, la sucesora de Amy Winehouse… Su número de fans crece exponencialmente, espoleado por los medios. Cualquier cosa que haga o diga es bien recibida y contribuye a cimentar su fama: desde un vídeo gracioso en TikTok a que se descubra qué libro descansa sobre su mesilla de noche.
Entonces la gente comienza a darle la espalda, a criticarla sin un motivo claro. Los medios, que hasta hace poco la alababan, se hacen eco de que la gente ahora la odia en las redes. Para ilustrar su bajón de popularidad publican una selección de los tuits más ingeniosos metiéndose con ella, lo que contribuye a amplificar todavía más las críticas. La antigua estrella acaba de caer en desgracia, acaba de ser woman’d.
¿Qué puede ser más doloroso que ser una de las mujeres más odiadas de Hollywood?
Anne Hathaway, fue durante la primera década de los 2000 una de las actrices más adoradas de Hollywood gracias a películas como Princesa por sorpresa o El diablo viste de Prada. Pero un día, tras recibir un montón de premios por su papel de Fantine en Los miserables (2012), se la empezó a criticar por cosas como sonar demasiado falsa en su discurso de aceptación del Oscar o por contar que lloraba cuando se veía en pantalla. Primero fue un suave rumor, luego estalló, se globalizó e incluso se creó un hashtag para etiquetar las publicaciones poniéndola a caldo: #Hathahate. The New York Times en 2013 llegó a publicar un artículo titulado ¿Realmente odiamos a Anna Hathaway? en el que haters de la actriz comentaban que la odiaban por «ser tan perfecta que no es una persona normal» o por ser «insoportable» por tener calculado cada uno de sus movimientos. Tras años privada del amor de sus antiguos seguidores, su espectacular aspecto a su llegada al Festival de Cannes el pasado mayo, le ha vuelto a proporcionar el favor de los fans y los medios.
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