Las fuerzas armadas de Yemen han lanzado una ofensiva aérea significativa sobre la costa occidental del país. Esta acción es una respuesta directa al avance de los hutíes, quienes han tomado el control de importantes localidades como Moca y Dhubab, cercanas al estratégico estrecho de Bab el Mandeb. El Ejército yemení ha instado a la población civil a evitar las carreteras que unen Taiz, Dhubab y Moca, enfatizando la intensificación de los combates en estas áreas.
La creciente influencia de la milicia apoyada por Irán en la franja costera del mar Rojo plantea un riesgo alarmante de que la tregua establecida en 2022 se rompa. Este conflicto ha suscitado preocupaciones sobre la seguridad del tránsito marítimo internacional, dado que el estrecho de Bab el Mandeb es una de las rutas más transitadas del mundo.
El portavoz del Ejército, coronel Majed Abdulá al Nuzaily, confirmó mediante redes sociales que se han iniciado bombardeos en las áreas previamente designadas. En su comunicación, instó a la población a evitar las carreteras prohibidas y elaboró un mapa que detalla las zonas que el Ejército busca recuperar de manos del grupo rebelde.
Al Nuzaily también reportó ataques exitosos en Moca y Dhu Bab, donde la aviación gubernamental ha alcanzado posiciones, vehículos y armamento de los hutíes. Estos ataques se han centrado en el entorno del puerto de Al Mukha, donde se afirma que se han destruido vehículos y material militar de la milicia, así como se han causado bajas entre los combatientes enemigos.
Mientras tanto, los hutíes han proclamado su ofensiva como un triunfo, afirmando haber capturado Moca, Dhubab y Murad. Esta expansión de control, que ahora abarca la totalidad de la franja costera anteriormente en manos del Gobierno, permite a la milicia proyectar su capacidad de artillería sobre estas cruciales rutas marítimas.
Por otro lado, la situación humanitaria se deteriora rápidamente. Médicos Sin Fronteras ha alertado sobre las graves consecuencias que la escalada del conflicto ha tenido en sus operaciones. El coordinador en Adén, Lou Cormack, expone que el trabajo de la organización, centrado en la atención sanitaria pediátrica y materna, se ha vuelto más crítico en un contexto donde los colaboradores enfrentan retos diarios.
La escasez de infraestructuras operativas y el desplazamiento de personal sanitario han llevado al colapso de muchos servicios de salud en regiones como Moca. Equipos de MSF trabajan en el límite de su capacidad, y la reciente violencia ha forzado la evacuación de hospitales que brindaban servicios vitales.
En este contexto, la guerra en Yemen, que ya es uno de los conflictos más prolongados y devastadores a nivel internacional desde 2014, continúa afectando a la población civil, exacerbando una crisis humanitaria ya grave. Mientras la comunidad internacional observa, los esfuerzos mediadores de las Naciones Unidas para alcanzar un acuerdo de paz definitivo siguen siendo desafiados por esta escalada continua de la violencia.
Con la situación en constante evolución, el futuro del país y la seguridad del tránsito marítimo en la región se vuelven cada vez más inciertos. Los acontecimientos recientes han subrayado la urgentísima necesidad de una solución pacífica y duradera a este conflicto.
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