El 8 de julio de 1976, una asamblea de la Cooperativa Excélsior culminó con la expulsión de su director, Julio Scherer García, quien había dirigido el periódico desde 1968 y lo había convertido en un referente del periodismo crítico en México. Este hecho, ocurrido tras crecientes tensiones con el gobierno federal, marcó un antes y un después en la historia de la prensa nacional, dando pie a nuevas formas de ejercer el periodismo y a una redefinición de la relación entre los medios y el poder político en el país1.
A medio siglo de aquel episodio, académicos, periodistas e historiadores reflexionan sobre los cambios en la libertad de expresión y las dinámicas de represión y resistencia que han caracterizado la relación entre la prensa y los poderes políticos y fácticos en México desde entonces1.
El legado de Scherer y el Excélsior crítico
El Excélsior dirigido por Julio Scherer surgió como respuesta al movimiento estudiantil de 1968, cuando la relación de complicidad entre prensa y gobierno se fracturó tras la matanza del 2 de octubre. Scherer buscó que el periódico, a través de la crítica, ayudara a sostener el sistema político, pero sin pensar en la alternancia democrática1.
Durante el gobierno de Luis Echeverría, las críticas del diario provocaron el descontento presidencial, que intentó controlar el medio primero mediante presiones económicas y luego a través de maniobras políticas internas en la cooperativa, lo que finalmente derivó en la expulsión de Scherer1.

La transformación del periodismo tras 1976
Tras la salida de Scherer, la prensa mexicana vivió una transformación. Con la creación de la revista Proceso, fundada por Scherer y sus colaboradores, se rompió la regla de que un periodista crítico era automáticamente excluido del oficio. Proceso, aunque pequeño en sus inicios, comenzó a publicar información y análisis que otros medios evitaban, marcando el inicio de una etapa de mayor pluralidad y crítica en los medios1.
En los años ochenta surgieron otros medios independientes y críticos, como Unomásuno, La Jornada, El Economista y El Financiero, en un contexto de debilitamiento del poder del PRI y de mayor participación social. Este cambio se extendió hasta la alternancia política y los primeros años del siglo XXI1.
La prensa regional y el poder en los estados
La relación entre prensa y poder no fue homogénea en todo el país. Según el historiador Benjamin T. Smith, en los estados existió una 'época de oro' de periódicos regionales combativos, donde la prensa local tenía una dinámica propia y poco interés en las intrigas de la capital. En las entidades federativas, la nota roja y la prensa policiaca jugaron un papel importante en la denuncia de corrupción y vínculos entre políticos y criminales1.
Smith destaca que la diferencia en la relación entre el poder estatal y los medios se reflejaba en las elecciones locales, donde el PRI mantenía el control, pero la prensa regional tenía mayor independencia y combatividad que la prensa capitalina1.
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Fuentes
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Datos basados en información reportada originalmente por El Universal.






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