El 18 de febrero de 2026, comenzó un nuevo ciclo de Cuaresma, un periodo que se extenderá hasta el 2 de abril, marcando un cambio significativo en los hábitos alimenticios de muchas familias mexicanas. La tradición de sustituir las carnes rojas por proteínas del mar galopa en medio de una creciente demanda que, combinada con la inflación alimentaria, da lugar a un incremento notable en los precios de estos productos esenciales.
Según un estudio de mercado realizado por la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), los precios de pescados y mariscos han aumentado hasta un 14% en comparación con la Cuaresma de 2025. Este salto en los costos impacta la planificación presupuestaria de innumerables hogares que buscan mantener sus tradiciones durante esta temporada.
Los datos recopilados por la ANPEC evidencian una clara disparidad en los precios entre los diferentes canales de venta. En los mercados y centrales de abasto, donde los productos frescos predominan, se ha registrado un aumento de aproximadamente el 12% en los precios, llevando el costo de una canasta de productos marinos de 2,265 pesos en 2025 a 2,531 pesos en 2026. Por otro lado, las cadenas de supermercados, enfocadas en productos congelados, han registrado un alza más pronunciada del 14%, con una lista de artículos que ha pasado de 2,906 pesos el año pasado a 3,313 pesos este año.
Para ayudar a las familias a ajustar sus presupuestos, el estudio de la ANPEC proporciona un desglose de los precios promedio por kilogramo a nivel nacional en esta temporada:
– Mojarra: $150.00 a $164.00
– Surimi: $175.00 a $203.00
– Sierra: $200.00 a $275.00
– Huachinango: $300.00 a $365.00
– Pulpo: $310.00 a $449.00
– Camarón pacotilla: $315.00 a $394.00
– Camarón crudo: $325.00 a $499.00
– Medallón de atún: $326.00 a $418.00
– Salmón: $430.00 a $546.00
Este aumento en los precios no solo afecta el gasto familiar, sino que también obliga a las familias a reorganizar su presupuesto. Cuauhtémoc Rivera, presidente de la ANPEC, explica que, ante el encarecimiento de la proteína de mar, muchas familias están adaptando su consumo. “Los hogares recurren con mayor frecuencia a platillos elaborados con leguminosas y vegetales,” dice, señalando que ingredientes como lentejas, habas, papas y verduras se están convirtiendo en alternativas esenciales para equilibrar el menú y mantener la tradición de la vigilia.
La Cuaresma de 2026, por lo tanto, no solo representa un tiempo de fe y reflexión, sino también una prueba de ingenio y adaptación económica que muchas familias enfrentarán en su búsqueda por mantener sus tradiciones en un contexto de costos elevados y desafíos financieros.
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