La comida trasciende la mera necesidad física, convirtiéndose en un ritual cargado de identidad, un vínculo entre culturas y un tesoro de memorias y conocimientos. Este concepto se explora en una exposición fascinante que se desarrolla en Casa del Lago, dentro del Bosque de Chapultepec, y que permanecerá abierta hasta el 14 de septiembre.
Bajo la dirección de los curadores Beto Díaz y Dea López, se presenta “Conocer el mundo con la boca, sin que te piquen las espinas”, una muestra que reúne 42 obras de 37 artistas, tanto nacionales como internacionales, que abordan el alimento como un fenómeno cultural complejo y multifacético.
Entre las diversas obras, destaca una instalación contemporánea de Miguel Cinta Robles que evolucionará durante la exhibición, así como tesoros históricos de artistas como Remedios Varo, Manuel Álvarez Bravo y Ana Mendieta, entre otros. Esta propuesta, rica en intercambio y transformación, invita al espectador a experimentar el arte de maneras inesperadas: desde el momento en que se cultiva hasta que se comparte.
Adicionalmente, se incorporan elementos que rinden homenaje al arte mesoamericano, como una gelatina que presenta un fragmento de la Piedra del Sol, de Gabriel Lengeling, y un expendedor de dulces repleto de réplicas de figurillas prehispánicas, diseñado por Enrique Argote. La muestra, que resulta de la colaboración entre la Colección FEMSA y Casa del Lago, llegó a la capital tras su exitoso paso por el 51 Festival Internacional Cervantino (FIC) en 2023.
Esta edición ha sido adaptada no solo en términos de la inclusión de nuevas obras, sino también conceptualmente, enfocándose en las diversas formas de comer. En contraste con su anterior exhibición en Guanajuato, que enfatizaba la cocina como el espacio de preparación, Díaz hizo hincapié en que “nos concentramos en la boca como umbral por el cual conocemos el mundo”, estableciendo así una conexión entre la alimentación y diversas formas de interacción cultural.
La exposición reúne obras de la Colección FEMSA, que tiene como misión propiciar diálogos y reflexiones a través del arte desde hace más de 48 años, creando un espacio donde las ideas y las comunidades se entrelazan. Laura Pacheco, gerente de la colección, subrayó la importancia de abrir una conversación sobre el alimento como una extensión de la identidad y el aprendizaje colectivo.
Según Dea López, también cocinera, “la comida abre mundos” y, a través de la boca, se pueden descubrir nuevas experiencias y significados. La variedad de medios presenta un ámbito rico en creatividad, abarcando desde pintura y escultura hasta video y arte objeto, lo que incluye a artistas contemporáneos como Francis Alÿs y Polvo de Gallina Negra, entre otros, que contribuyen a este discurso artístico vibrante y accesible.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


