El encarecimiento de frutas y verduras está obligando a los consumidores mexicanos a modificar sus hábitos de compra. Con un aumento significativo en los precios de productos como el jitomate, el limón y el pepino, muchos optan por adquirir pequeñas cantidades, un cambio notable en comparación con el pasado, cuando las compras a granel eran la norma.
En marzo de 2026, el precio de las frutas y verduras se disparó un 10.75% respecto a febrero, marcando el mayor incremento para un mes similar desde 1983, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Durante este periodo, se destacaron las subidas del 42.01% en el jitomate y del 42.71% en el pepino. Otros productos también experimentaron aumentos significativos: el limón incrementó un 18.26%, y el tomate verde un 16.46%. Sin embargo, al comparar estos precios con los de marzo de 2025, las cifras son aún más alarmantes. Por ejemplo, el jitomate subió un 126.31%, mientras que el tomate verde y el pepino aumentaron un 89.5% y un 51.37%, respectivamente.
El impacto de estos aumentos es palpable en los mercados. Comerciantes reportan que las familias ahora prefieren llevar “de poquito” para estirar el dinero, una tendencia que altera el modo en que se realiza el comercio. Manuel, un comerciante en el sur de la Ciudad de México, señala que la clientela ya no compra por kilos, sino que elige llevar solo unos pocos jitomates o pepinos. Con precios como 60 pesos por kilo de jitomate, la necesidad de hacer la compra más selectiva se vuelve evidente. Rosa, quien trabaja en un mercado, confirma que las familias deben elegir entre productos, a menudo sacrificando la carne en favor de legumbres más asequibles.
Carlos, un cliente habitual del supermercado, también se mostró sorprendido por los precios. En su última visita a La Comer, encontró el jitomate a 90 pesos el kilo, el limón a 60 y el pimiento morrón a 100 pesos. Ante estas cifras, optó por comprar puré enlatado, esperando un eventual descenso en los precios.
El fenómeno de la inflación, especialmente en el sector agropecuario, ha sido objeto de análisis por parte de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico). En su reciente minuta de política monetaria, se reconoció que el aumento de precios, en gran medida, se debe a un grupo reducido de productos agrícolas, siendo el jitomate el más destacado. Varios miembros del equipo también señalaron el incremento en el precio de la papa y el tomate verde. Además, un economista de renombre añadió que estas presiones de precios se suman a las que ya enfrentan otros productos como la carne de res.
El sector agrícola a su vez enfrenta retos considerables, desde problemas de inseguridad hasta la falta de apoyos gubernamentales. Además, la reciente imposición de un arancel del 17% por parte de Estados Unidos sobre las importaciones de jitomate ha afectado los precios, generando una sensación de incertidumbre entre productores y consumidores.
La situación actual refleja no solo un desafío económico, sino un cambio en la dinámica de consumo que podría tener consecuencias duraderas para la economía familiar en México. Las decisiones de compra, ahora más estratégicas que nunca, muestran cómo los altos precios están moldeando la realidad diaria de los hogares mexicanos.
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