La reciente posibilidad de integración entre Volaris y Viva Aerobus ha generado expectativas en el sector aeronáutico, pero los avances en el proceso antimonopolio en Estados Unidos no deben llevar a conclusiones precipitadas. Aunque el 31 de agosto de 2026 las autoridades estadounidenses otorgaron una terminación anticipada del periodo de espera bajo la Ley Hart-Scott-Rodino (HSR) para las transacciones relacionadas con la adquisición del Grupo Viva Aerobus por Controladora Vuela Compañía de Aviación, esto no implica una aprobación final de la operación.
Es fundamental entender que la terminación anticipada simplemente significa que no se exige que las partes esperen el periodo habitual de revisión. Esto puede ser positivo para las empresas involucradas, pero no garantiza que la transacción sea favorable para la competencia. La Comisión Federal de Comercio (FTC) no ha emitido una resolución que avale la concentración, y el Departamento de Justicia mantiene la autoridad para impugnarla incluso después de que se concrete, bajo la Sección 7 de la Clayton Act. Este matiz es crucial, sobre todo en un sector como el de la aviación, donde el DOJ ha intervenido en casos relevantes, como las fusiones de JetBlue y Spirit, así como la alianza entre American Airlines y JetBlue.
Otro aspecto a considerar son las restricciones impuestas por el Departamento de Transporte de Estados Unidos sobre las aerolíneas mexicanas, que siguen vigentes. Desde julio de 2025, la Orden 2025-7-11 requiere que las aerolíneas mexicanas, incluidas Volaris y Viva, presenten sus itinerarios de vuelos hacia Estados Unidos bajo la Parte 213. Posteriormente, la Orden 2025-10-13 desaprobó trece rutas y congeló nuevas operaciones, mientras que la 2025-10-14 introdujo disposiciones adicionales sobre carga combinada. Debido a estas restricciones, actualmente no hay posibilidad de aprobar rutas o frecuencias adicionales para el grupo resultante de la posible fusión.
Es importante aclarar que la terminación del periodo bajo HSR no elimina las limitaciones relacionadas con la aviación. Existe, por tanto, un doble marco regulatorio en juego: uno relacionado con la competencia, y otro que se centra en la regulación aeronáutica. Aún queda un largo camino por recorrer en este proceso, con requisitos que incluyen la autorización de la Comisión Nacional Antimonopolio en México y Aerocivil de Colombia, así como el cumplimiento de la normativa HSR y actualizaciones ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
El análisis de la competitividad de este grupo es igualmente relevante y aún está pendiente en México. Será crucial evaluar el impacto de reunir bajo una misma entidad a dos actores destacados en el mercado de bajo y ultra bajo costo, que compiten en diversas rutas y poseen una fuerte presencia en el mercado nacional.
En conclusión, aunque la superación de una fase del proceso antimonopolio es un paso, no se puede interpretar como una luz verde definitiva. El ámbito regulatorio aún presenta múltiples desafíos, y algunos de ellos se mantienen claramente en rojo. Las expectativas sobre la fusión de Volaris y Viva continúan, pero el futuro dependerá de cómo se desarrollen estos procesos en los próximos meses.
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