La crisis hídrica que enfrenta México se complica por factores más allá de la reducción de los caudales y la falta de infraestructura. Durante el coloquio titulado “Los retos sobre el agua en México”, celebrado en el Centro Cultural Casa Rafael Galván y organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), especialistas advirtieron que las relaciones de poder juegan un papel crucial en el acceso al agua.
Los académicos reunidos coincidieron en que el cambio climático no es el único responsable de la disminución en la disponibilidad del recurso; la desigualdad en su distribución y los modelos de gestión también han intensificado los conflictos sociales y ambientales en distintas regiones del país. Pablo Castro Domingo, investigador del Departamento de Antropología de la UAM, resaltó que los sectores con mayor poder económico y político frecuentemente obtienen concesiones para el uso del agua, mientras que comunidades, agricultores y poblaciones marginadas enfrentan restricciones severas.
Según el Artículo 27 Constitucional, el Estado mantiene el control sobre las aguas nacionales, pero en la práctica, existe una lucha permanente entre industrias, empresas agrícolas, autoridades locales y grupos comunitarios por el acceso a manantiales, ríos, pozos y sistemas de abastecimiento. Este contexto subraya la complejidad del problema.
Francisco Javier Peña de la Paz, académico de El Colegio de San Luis, enfatizó la necesidad de reconfigurar la percepción del agua, viéndola como un territorio habitado y no solo como un insumo comercial. Desde este enfoque, advirtió que las transferencias de agua entre cuencas alteran ecosistemas, economías locales y relaciones sociales, concentrando los caudales en zonas industriales.
Además, cuestionó la idea de que las grandes obras hidráulicas son la única solución ante sequías, argumentando que tales proyectos tienden a favorecer modelos centralizados de gestión, en detrimento de alternativas locales como la recuperación de humedales y el saneamiento de ríos.
Diana Birrichaga Gardida, investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), también vinculó la escasez actual con desequilibrios institucionales y la pérdida de facultades de las comunidades en la gestión del recurso. Por su parte, Jacinta Palerm Viqueira, del Colegio de Postgraduados, examinó cómo las políticas sanitarias han influido en el desarrollo histórico de los sistemas comunitarios de agua potable.
El coloquio también contó con la participación de Víctor Daniel Ávila Akerberg, director del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología, quien presentó proyectos de investigación que buscan conservar el Bosque de Agua y restaurar la cuenca Lerma-Chapala-Santiago.
Mientras el país enfrenta una crisis que afecta a millones, es crucial no solo reconocer las complejidades relacionadas con el acceso al agua, sino también buscar soluciones innovadoras y equitativas que aborden las profundas desigualdades en la gestión de este recurso vital.
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