La destilería mexicana Becle, reconocida como la mayor productora de tequila a nivel mundial, enfrenta un panorama desafiante para 2026. La compañía ha tomado la decisión de reestructurar su red de distribución en Estados Unidos, lo cual se presenta en un contexto de decreciente demanda de bebidas alcohólicas y un entorno comercial complicado.
En abril de 2026, Becle culminó su asociación con el distribuidor estadounidense Republic National Distributing Company (RNDC), una jugada estratégica que busca establecer nuevas alianzas de distribución con urgencia. Esta reestructuración se considera vital para posicionar a la empresa de manera más sólida en el futuro. Rodrigo de la Maza, director financiero de la compañía, comentó a analistas que, aunque este año será de transición, se anticipan complicaciones temporales derivadas de cambios de esta magnitud, tales como interrupciones en los envíos, ajustes en el inventario y una mayor complejidad operativa.
Los efectos de esta reestructuración son esperados principalmente en la primera mitad de 2026, aunque los directivos prevén que el crecimiento en el mercado estadounidense comenzará a recuperarse a partir de 2027. Para ese año, Becle anticipa una disminución en el valor de sus ventas netas en un dígito bajo, suponiendo que se eliminan los efectos de los tipos de cambio. La empresa proyecta un gasto operativo de entre 90 y 110 millones de dólares, un recorte notable en comparación con los 130 millones planificados para 2025.
La presión se ha intensificado, ya que las menores ventas en sus principales mercados norteamericanos condujeron a una caída del 14% en los ingresos durante el último trimestre de 2025. Esta disminución no solo afectó las finanzas de la empresa, sino que también elevó la tasa impositiva, impactando negativamente en el beneficio neto. Los resultados no lograron cumplir con las expectativas del mercado, lo que llevó a una caída del 5% en las acciones de Becle en la Bolsa Mexicana de Valores durante las operaciones matutinas.
El enfoque de la compañía ahora se centra en navegar estos tiempos turbulentos mientras se prepara para tiempos más favorables más allá de 2026. La situación actual es un recordatorio de los desafíos que enfrenta la industria de bebidas alcohólicas y la importancia de la adaptabilidad en un mercado en constante cambio.
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