Bill Gates, cofundador de Microsoft, ha reiterado su preocupación por el impacto de la inteligencia artificial (IA) y la robótica en el empleo, advirtiendo que la sustitución de trabajadores humanos por máquinas podría ser mucho más rápida y profunda de lo que la sociedad está preparada para enfrentar. Gates propone la creación de impuestos específicos para la IA y los robots como medida para equilibrar los incentivos empresariales y garantizar recursos públicos suficientes durante la transición laboral.1
El empresario sostiene que, mientras actualmente los empleadores pagan impuestos por contratar personas, no ocurre lo mismo al incorporar robots o sistemas de IA, lo que incentiva el reemplazo de empleados humanos. Además, Gates advierte que la prosperidad macroeconómica podría aumentar, pero a costa de una caída de ingresos públicos y una mayor presión sobre las redes de seguridad social.1
La lógica empresarial y el riesgo de desempleo
Según Bill Gates, el sistema actual premia a las empresas que sustituyen personas por máquinas, ya que pueden desgravarse la adquisición de robots y reducir sus costos laborales. Gates alerta que este proceso deja al ser humano en un segundo plano y prevé que la IA reemplazará primero los trabajos de invención y oficina, y posteriormente, con robots humanoides, los oficios manuales.1
El filántropo considera que la lógica dominante es "contratar al robot, despedir al humano y no mirar atrás", lo que podría llevar a una disminución de los ingresos públicos y a una mayor desigualdad, pese a un posible aumento de la prosperidad general.1

La propuesta: impuestos a la IA y grandes fortunas
Gates insiste en la necesidad de gravar el uso de la IA mediante un "impuesto de tokens" y sugiere que los gobiernos busquen nuevas fuentes de financiamiento para sostener las prestaciones sociales, la educación y la reconversión profesional de quienes pierdan su empleo por la automatización.1
Además, defiende que los multimillonarios paguen más impuestos y revela que habría estado dispuesto a pagar más del doble de lo que ha abonado hasta ahora. Gates pide diseñar impuestos a las grandes fortunas que sean percibidos como justos, aunque reconoce que esto no resolvería por sí solo el desequilibrio entre gasto público y recaudación en muchos países ricos.1
Señales en el mercado laboral y el caso Microsoft
Gates señala que ya existen señales del impacto de la IA en el empleo, como la reducción de oportunidades para jóvenes de 22 a 25 años en sectores muy expuestos a la automatización, quienes tienen un 19% menos de empleo de lo esperado, según un estudio de Stanford.1
El caso de Microsoft ilustra esta tendencia: la empresa ha propuesto un plan de salidas voluntarias para unos 60,000 trabajadores en Estados Unidos, Canadá, India y Reino Unido, además de otros recortes previos en 2025 y 2026, mientras aumenta su inversión en IA.1
Riesgos globales y cooperación internacional
Gates advierte sobre riesgos adicionales del avance de la IA, como el bioterrorismo, los ciberataques y la posibilidad de que, a finales de la década, la IA opere fuera de control humano. Ante estos desafíos, pide que Estados Unidos y China cooperen para evitar amenazas que califica como "reto para la humanidad".1
Nota de la Redacción: esta nota se basa en la información disponible al publicarla y se actualizará si otras fuentes aportan más datos.
Fuentes
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Datos basados en información reportada originalmente por Xataka.






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