La reciente decisión de Moody’s Local México sobre la transferencia del negocio fiduciario de CIBanco e Intercam a la banca de desarrollo ha provocado un impacto significativo en el panorama financiero del país. Esta medida, anunciada el martes, busca reducir de manera sustancial los riesgos operativos que surgieron tras las acusaciones de presunto lavado de dinero que enfrentaron ambas instituciones. La intervención de CIBanco fue impulsada por el veto del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que descalificó a la entidad por preocupaciones en materia de prevención de lavado de dinero.
Este cambio es particularmente relevante para el mercado de finanzas estructuradas y créditos respaldados por gobiernos estatales y municipales, donde CIBanco ha tenido un rol preponderante como fiduciario, participando en un asombroso 45% de las emisiones estructuradas y en el 60% de los créditos subsoberanos evaluados por Moody’s. Aunque los fideicomisos bajo su administración han continuado operando normalmente, existe una creciente incertidumbre sobre su continuidad legal a largo plazo, lo que hace urgente la reestructuración del sistema.
Desde el 4 de julio, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha comenzado a implementar este proceso de escisión, transfiriendo temporalmente las funciones fiduciarias a entidades más estables de la banca de desarrollo. Según la calificadora, algunas emisiones ya están iniciando procedimientos para sustituir a CIBanco como fiduciario. De manera optimista, Moody’s destaca que la intervención de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y la escisión del negocio fiduciario ayudará a mantener un funcionamiento normal de los fideicomisos, garantizando así un periodo de transición fluido mientras se resuelven las sustituciones necesarias.
Asimismo, un punto crucial en esta reconfiguración es que la mayoría de las cuentas bancarias de los fideicomisos emisor están en entidades diferentes a CIBanco, lo que representa una mitigación clave de riesgos. De acuerdo con el portafolio de Moody’s, CIBanco está vinculado como fiduciario en 12 emisiones estructuradas y 88 créditos subsoberanos, lo que hace que su influencia en el sector sea significativa.
Por su parte, HR Ratings también emitió un análisis afirmando que esta escisión garantiza la continuidad operativa de los fideicomisos, contribuyendo a la transaccionalidad de diversos participantes del sistema financiero. Actualmente, HR Ratings está monitoreando 66 participantes financieros relacionados con las divisiones fiduciarias de CIBanco e Intercam, lo que indica la magnitud de este impacto. La previsión de una redistribución ordenada de los fideicomisos espera limitar las posibles afectaciones provocadas por la sobrecapacidad operativa en otras entidades.
Esta reestructuración en el sector fiduciario no solo promete reducir los riesgos operativos, sino que también busca fortalecer la confianza en el sistema financiero mexicano, abriendo nuevas oportunidades para una gestión más eficiente de los recursos en un entorno post-conflicto.
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