El presidente de Canirac CDMX, Jack Sourasky, ha anunciado que esta semana se firmará un nuevo convenio que busca generar claridad y estabilidad en el sector restaurantero de la Ciudad de México. Este acuerdo surge en un contexto de incertidumbre legal que ha afectado a numerosos establecimientos, particularmente en aspectos relacionados con el uso de suelo y la documentación necesaria para operar.
Sourasky enfatizó la importancia de preservar el empleo dentro de esta industria, que no solo es un pilar económico fundamental en la capital, sino que también representa más de 2 millones de empleos a nivel nacional, de los cuales el 50% son ocupados por mujeres, muchas de ellas jefas de familia. La industria restaurantera, en consecuencia, se presenta como un motor crucial para la economía y el turismo en la región.
Este convenio se propone como respuesta a las múltiples suspensiones impuestas por Invea Central, la autoridad competente en materia de verificación en la Ciudad de México, que han generado preocupación entre los restauranteros. Sourasky indicó que el objetivo es construir una “industria limpia, ordenada y fuerte”, donde todos los actores implicados—autoridades, verificadores, restauranteros y vecinos—estén alineados para fomentar un entorno más armonioso y predecible.
Entre las medidas propuestas, se busca detallar claramente cuáles son los requisitos esenciales que deben cumplir los restaurantes, y cuáles de ellos han sido utilizados de manera discrecional como justificación para suspensiones. Un punto crítico señalado por Sourasky es la revisión excesiva de documentos que no son fundamentales para las operaciones, lo que podría llevar a un mal uso de la autoridad.
Además de establecer criterios uniformes, el convenio contempla la publicación de directrices accesibles para los involucrados en la industria, garantizando que la interpretación de las normativas vigentes sea clara y objetiva. Sourasky subrayó que no se trata simplemente de firmar un acuerdo, sino de garantizar que las autoridades y los restaurantes comprendan sus responsabilidades.
La comunicación abierta entre Canirac y las 16 alcaldías de la ciudad es otro aspecto esencial que se destaca en este contexto. La intención es colaborar para evitar suspensiones que pongan en riesgo el empleo formal, proponiendo que, en lugar de cerrar establecimientos, se dé tiempo para que estos se regularicen, reconociendo que no todos operan de manera clandestina; muchos simplemente requieren orientación adecuada.
Este acuerdo, por ende, no solo busca ordenar el panorama de los restaurantes en la Ciudad de México, sino también establecer un camino hacia un desarrollo más responsable y sostenible en este sector clave. La industria restaurantera tiene la oportunidad de beneficiarse de un marco más claro y accesible, con el objetivo de impulsar su crecimiento de manera justa y equilibrada.
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