El marisco gallego destaca como uno de los productos más preciados de la gastronomía española, y entre sus exponentes, el centollo brilla con luz propia. Este crustáceo, conocido por su exquisito sabor umami, se erige como un auténtico manjar que, con una simple cocción, revela toda su riqueza gustativa. Sin embargo, existen varias preguntas en torno a su denominación y características que merecen ser aclaradas.
Desde un enfoque lingüístico, cabe destacar que tanto “centollo” como “centolla” son términos reconocidos por la Real Academia Española. El primero se refiere al nombre común de este crustáceo, mientras que el segundo designa específicamente a la hembra. Así, el uso correcto de uno u otro dependerá del sexo del animal en cuestión. Durante mucho tiempo, “centollo” ha sido un término genérico utilizado para referirse al crustáceo en su totalidad, abarcando tanto machos como hembras.
En cuanto a la distinción entre ambas formas, la diferencia entre el macho y la hembra se puede observar fácilmente al examinar el abdomen del animal. El macho presenta un abdomen más estrecho y alargado, mientras que la hembra muestra una forma más amplia y redondeada, adaptada para albergar sus huevas. Esta característica ha facilitado la identificación entre pescadores y marineros a lo largo de los años.
Respecto al tamaño, el centollo macho tiende a ser más grande y a menudo tiene patas más largas, en comparación con la centolla, que suele ser más compacta. Sin embargo, hay excepciones, y las dimensiones pueden variar en función del estado del marisco y el momento de su crecimiento.
En la mesa, la elección entre centollo y centolla puede depender del gusto personal. La centolla es especialmente valorada cuando lleva huevas, ya que estas confieren una riqueza y cremosidad que realzan la carne, sobre todo la del coral de la cabeza. Por el contrario, el centollo es conocido por ofrecer una mayor cantidad de carne en sus patas y cuerpo, con una textura firme y agradable.
Así, mientras que los machos suelen asegurar un mayor rendimiento en carne, una centolla bien desarrollada puede resultar ser más sabrosa que su contraparte masculina. Sin embargo, es crucial considerar que la calidad final de estos crustáceos puede verse influenciada por factores como la temporada, el momento de la captura y el cumplimiento de las vedas.
Con todo, el centollo y la centolla no solo encierran una delicia gastronómica, sino que también son el resultado de una tradición pesquera y culinaria profundamente arraigada en la cultura gallega.
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