El asfalto de la Avenida Juárez vibró intensamente el 8 de marzo de 2026, cuando miles de mujeres tomaron las calles de la capital bajo el lema “El morado se escuchó”. Este Día Internacional de la Mujer no fue una simple marcha de luto, sino un vibrante acto de visibilidad y reivindicación, donde batas de laboratorio se unieron con pinceles, cámaras fotográficas y guitarras, en un frente común contra la violencia y por la conquista de espacios seguros.
Desde el inicio de la tarde, un contingente destacado de mujeres científicas mostró su presencia con pancartas que decían: “La ciencia no es neutra si nos excluye” y “Más niñas en la ciencia, más futuro para México”. Este movimiento, respaldado por datos de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, muestra un aumento del 60.33% en la participación femenina en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, que alcanzó casi 18,500 científicas. Sin embargo, la doctora Elena, bióloga marina, subrayó que, a pesar de representar el 42% del SNII y alcanzar la paridad en becas al extranjero, la brecha en áreas como matemáticas, donde apenas el 30% son mujeres, sigue siendo un obstáculo por superar.
La movilización también fue energizada por la presencia de la primera mujer presidenta del país y la Dra. Rosaura Ruiz, quien encabeza la Secretaría de Ciencia. A lo largo de la marcha, se oyeron demandas directas a la mandataria: “Hoy Claudia no es aliada, es privilegiada”, demandando atención a las necesidades de las científicas y la importancia de que el conocimiento se utilice para justicia social.
El bloque cultural, marcado por el ritmo de los tambores, trajo al evento un carácter festivo. La poesía, la danza y el arte transformaron la calle en un escenario de resistencia, consignando las dificultades que enfrentan las mujeres en el sector cultural. Aunque representan el 46.6% del empleo cultural en el país, solo el 11% de las adquisiciones de arte en los museos son obras de mujeres. Esta desproporción se refleja en una brecha salarial del 34.2%; por cada 100 pesos que un hombre gana en las industrias creativas, una mujer recibe apenas 65.
En la cinematografía, la situación es similar: mientras las mujeres lideran la producción con un 48%, su representación como directoras se estanca en un 24%. Las demandas fueron claras: “Queremos filmar sin miedo y cobrar lo mismo que ellos”.
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada fue la participación de niñas y adolescentes, que marcharon junto a sus madres y maestras. Con rostros adornados de glitter morado y pancartas coloridas, simbolizaban la esperanza de una generación que no está dispuesta a normalizar el miedo. Una maestra compartió el significado de su presencia: “Marcho con mi hija para que ella no tenga que marchar mañana por las mismas razones que yo”. Esta imagen destacó que la lucha por espacios seguros es, ante todo, una lucha por el futuro.
Al llegar al Zócalo, el sonido de los tambores se entrelazó con las consignas de madres buscando a sus hijos y estudiantes universitarias. Ese crisol de voces y emociones mostró cómo academia, arte y periodismo se unen en una sola voz de protesta. Las periodistas, fundamentales en la documentación de la jornada, levantaban sus cámaras no solo para capturar, sino para exigir protección en un oficio que es uno de los más peligrosos para las mujeres.
La jornada del 8 de marzo de 2026 se escribe con la voluntad de miles que comprenden que “cuando una mujer avanza en la ciencia o en el arte, avanza todo México”. El morado resonó en los laboratorios, en los escenarios, y en el grito esperanzador de una niña que aprendió que su voz puede transformar el mundo.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/03/A-golpes-con-el-banco-75x75.jpeg)
