Las vacaciones de Semana Santa en Puebla se vislumbran como un verdadero bálsamo para el sector restaurantero, con la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) anticipando ventas que superarán el 30% en promedio. Esta proyección se traduce en una derrama económica que podría superar los 350 millones de pesos, gracias a la combinación del atractivo turístico y la rica gastronomía local.
José Juan Sánchez Martínez, presidente de Canirac Puebla, resalta que el aumento significativo en el consumo de mariscos es uno de los principales motores de estas expectativas positivas. En este contexto, las familias poblanas no solo ansían disfrutar de su cultura culinaria, sino que los turistas llegan deseosos de saborear lo que la región tiene para ofrecer.
De acuerdo con registros locales, Puebla cuenta con 706 restaurantes enfocados en la preparación de pescados y mariscos. De estos, 553 operan con entre uno y cinco empleados, mientras que 153 tienen entre seis y 100. Esta diversidad en la oferta gastronómica asegura que las festividades atraerán a visitantes en busca de experiencias únicas.
Sánchez Martínez además enfatiza que los eventos religiosos programados durante esta época contribuirán a impulsar las ventas, planteando que se espera que esta afluencia continúe a lo largo del año. Este fenómeno es especialmente evidente el Viernes Santo, cuando se observa un intenso aumento en el número de visitantes, quienes pueden gastar hasta 1,200 pesos diarios en consumos.
En cuanto a la ocupación, los fines de semana se alcanzan cifras del 90%, y las fechas importantes no son la excepción. Las familias suelen planificar sus vacaciones con varios meses de antelación, ahorrando para disfrutar de estas experiencias, aunque comienza a advertirse una ligera disminución en los gastos.
Con la creciente afluencia turística, surge una oportunidad para que más emprendedores se animen a abrir nuevos establecimientos en la ciudad o reinvertir para ampliar sus espacios actuales. Sin embargo, ante la escalada de precios en las materias primas, los restauranteros podrían verse obligados a incrementar el costo de los platillos entre un 10 y un 30% tras la Semana Santa. Esta medida resulta crucial para garantizar la sostenibilidad de sus negocios y mantener los empleos que han sido recuperados en los últimos tiempos.
A pesar de los retos anticipados, los restauranteros se muestran optimistas, confiando en que el ajuste de precios les permitirá seguir adelante en el año. Una ambiciosa mirada hacia el futuro, que espera que el turismo siga siendo un motor vital en estas vacaciones de Semana Santa.
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