El Fondo de Pensiones para el Bienestar (FPB), establecido en 2024, tiene como objetivo fundamental complementar las pensiones de los trabajadores del IMSS que reciben salarios bajos, con la intención de elevar sus ingresos a la par de su último salario cotizado. Esta iniciativa nació con la promesa de mejorar las condiciones de jubilación para la generación que comenzó a cotizar en el sistema de Afores a partir del 1 de julio de 1997.
El funcionamiento del FPB es directo: los trabajadores jubilados con un salario mensual igual o inferior a 17,885.85 pesos (una cifra que se ajusta anualmente con la inflación) recibirán un complemento económico que alcanzará su último salario cotizado. Este mecanismo pretende atender a quienes enfrentan un retiro poco satisfactorio, ofreciéndoles un sostén adicional.
Para ser beneficiario del FPB, se deben cumplir ciertos requisitos: ser parte de la generación afore, haber cotizado al IMSS desde julio de 1997, haber acumulado un mínimo de 875 semanas de aportes (cifra que aumentará a 1,000 hacia 2031), tener al menos 65 años y, por supuesto, recibir una pensión que no supere su último salario cotizado.
El financiamiento del FPB proviene en parte de cuentas inactivas de trabajadores mayores que no han cotizado en el último año, generando un recurso significativo que, hasta el primer trimestre de 2026, suma 5,091 millones de pesos. Sin embargo, en contraste, el monto destinado a complementar pensiones en el mismo período es solo de 397 millones.
A pesar de la buena intención detrás del FPB, su sostenibilidad a largo plazo ha generado inquietudes en especialistas y organismos internacionales. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha señalado que las fuentes de financiamiento son inciertas, dado que se basan en transferencias únicas. Por su parte, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) advirtió que el ingreso irregular de recursos podría poner en riesgo la viabilidad del fondo, estimando que, si las tendencias actuales se mantienen, podría agotarse antes de 2038.
Aunque el FPB ha comenzado a operar, su impacto es limitado. En 2024, tan solo el 0.1% de la población adulta mayor que podría beneficiarse del programa ha recibido ayuda, lo que indica que una gran parte de los jubilados aún queda excluida de este apoyo.
Sin lugar a dudas, la creación del FPB es un paso significativo hacia mejorar las condiciones de retiro de muchos trabajadores mexicanos, pero persisten preguntas sobre su futuro. La capacidad de este fondo para garantizar la seguridad financiera de las futuras generaciones de jubilados sigue en el aire, dejando a muchos en espera de un plan más integral que contemple a la mayoría de la población que lo necesita.
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