En un remoto y encantador chalet de San Lorenzo del Escorial se oculta una de las mayores colecciones privadas de música latina del mundo, un verdadero tesoro que alberga 55,000 vinilos y alrededor de 25,000 CDs. Este impresionante archivo también incluye una vasta memorabilia: libros, revistas, partituras, postales y objetos históricos, como trajes de la icónica Celia Cruz y una variedad de carteles cinematográficos, muchos de ellos procedentes de México, reflejando la rica tradición del cine de rumberas. El lugar es un homenaje a la música que ha resonado desde el corazón del Caribe hasta los rincones de España.
Detrás de esta colección está Alejandra Fierro Eleta, conocida como Gladys Palmera. Nacida de un padre español y una madre panameña, su infancia estuvo marcada por el sonido de la bossa nova, creando un sustrato emocional que más tarde florecería en su pasión musical. Durante un viaje a Panamá, se topó con el auge del sello Fania, famoso por sus innovaciones en lo que se conoce como salsa. Desde ese momento, su amor por la música caribeña se intensificó, llevándola a adquirir obras fundamentales del género, como “Metiendo mano”, una colaboración histórica entre Willie Colón y Rubén Blades.
La trayectoria de Gladys Palmera va más allá de la simple acumulación de discos. En la década de 1980, su espíritu incluyente la llevó a la radio, donde comenzó a compartir su pasión por la música latina con el público. Tras varias paradas en emisoras de Barcelona y Madrid, finalmente fundó Radio Gladys Palmera. Aunque la estación enfrentó desafíos financieros, se mantuvo activa durante años y recibió el prestigioso premio Ondas en 2015. Hoy, su legado vive en línea, ofreciendo cinco canales de música continua y numerosos programas especializados.
La razón detrás de esta formidable colección tiene sus raíces en una tragedia: en Panamá se produjo una inundación que destruyó la discoteca de una radio local. Esta pérdida llevó a Palmera a la determinación de preservar y asegurar las obras, creando un equipo dedicado que no solo limpia y cataloga cada disco, sino que también responde a las inquietudes de los coleccionistas. Aunque la colección no está abierta al público de forma regular, se organizan visitas bajo previo aviso.
Gladys Palmera también es conocida por su enfoque inclusivo hacia las diversas corrientes musicales. Aunque algunos críticos puedan ser reacios a aceptar el reguetón, ella lo ve como una evolución natural de la música afrocaribeña, originada en la mezcla de géneros como el reggae y el dancehall en español, particularmente en Panamá. Sin embargo, ha expresado su preocupación por cómo la evolución musical contemporánea podría afectar la apreciación de otros géneros de la rica tradición sonora hispanoamericana.
A pesar de la oferta de vender su valiosa colección al Smithsonian de Washington, Palmera prefiere que este patrimonio cultural permanezca en Madrid, al cuidado de una institución que permita su consulta y disfrute. En un mundo donde la cultura musical puede ser efímera, su deseo por conservar este legado en su tierra natal resuena profundamente en un momento en que la sordera cultural persiste en el panorama nacional.
En un rincón de San Lorenzo del Escorial, el ritmo, la sabrosura y la historia de la música latina esperan ser descubiertos, ofreciendo un refugio para los amantes de la música y un recordatorio de la calidez y el fuego que conecta las diversas culturas de nuestro mundo.
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Datos basados en información reportada originalmente por elpais.com.






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