No hay un deporte capaz de ofrecer giros tan drásticos como el baloncesto, donde un instante puede determinar el destino de varios equipos. Esto se evidenció en la última jornada de la temporada regular de la Liga Endesa, un evento que prometía ser un punto de quiebre y que, al final, trajo lágrimas a un histórico de la competición: el Dreamland Gran Canaria. A pesar de haber sido derrotados por el Valencia Basket con un abultado 105-81, los canarios vieron un atisbo de salvación. Sin embargo, un improbable milagro, sellado por un triple de Marco Spissu en el último segundo, rescató al Casademont Zaragoza y hundió a los canarios.
La situación del equipo zaragozano era compleja. Empezaron la jornada con una victoria menos que el Gran Canaria y el MoraBanc Andorra, requiriendo una victoria a toda costa, además de que uno de sus rivales directos debía perder. A lo largo del partido ante el Río Breogán, el Zaragoza estuvo constantemente a la zaga y parecía que su destino estaba sellado cuando se encontraban perdiendo 91-83. Sin embargo, en un asalto desesperado, lograron voltear la situación a 93-91, pero el camino hacia la victoria no estuvo exento de tensión. Mihajlo Andric falló un tiro libre, y a solo cuatro segundos del final, Trae Bell-Haynes recibió falta.
Con una presión increíble sobre sus hombros, Bell-Haynes anotó la primera desde la línea de personal, lanzando la segunda a fallar intencionadamente. Al recuperar su propio rebote, se dirigió en busca de un triple salvador. A pesar de la férrea defensa, logró asistir a Spissu, quien, sobre la bocina, selló la salvación del Zaragoza con un dramático 94-95. Esta remontada no solo dejó al equipo en la ACB, sino que también evidenció el impacto que el nuevo entrenador, Gonzalo García de Vitoria, ha tenido en el equipo tras reemplazar a Joan Plaza.
Sin embargo, la victoria del Zaragoza significó la condena del Gran Canaria, que junto al Covirán Granada descenderá a la Primera FEB. La caída de los canarios es significativa no solo por su legado, sino también por su continuidad en la ACB desde la temporada 1995-96, donde se consolidaron como un equipo de clase media, participando regularmente en la Copa del Rey y clasificándose para playoffs, incluso alcanzando la Eurocup en 2023. En solo tres años, el equipo ha pasado de competir en la máxima competición continental a descender a la categoría inferior.
Esta es una etapa difícil para una entidad que ha afrontado problemas económicos en el último tiempo. La decisión de despedir a Jaka Lakovic y contratar a Ché García, en un intento por asegurar la permanencia, no ha rendido los frutos esperados. En este delicado contexto, el Gran Canaria se mantiene a la expectativa, dependiendo de que el Monbús Obradoiro o el otro equipo que ascienda sobre la pista no lo certifique en los despachos.
La jornada final de la Liga Endesa no solo marca un cambio drástico en el destino de los equipos, sino que también resalta la emoción y la incertidumbre que caracterizan a este deporte.
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