El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha intensificado sus esfuerzos por revitalizar el turismo en Acapulco, Guerrero, tras los devastadores efectos de los huracanes Otis y John en 2023 y 2024. La presidenta Sheinbaum ha optado por pasar tres días de vacaciones en este emblemático destino del Pacífico mexicano, un gesto que refleja su compromiso con la recuperación de la región. Este viaje se produce en un contexto de considerable inversión gubernamental, destinada a la rehabilitación de la infraestructura local, que sufrió daños significativos durante los fenómenos naturales, dejando a su paso decenas de muertes y severas pérdidas económicas.
La situación de Acapulco ha sido un tema de gran relevancia, no solo por la calamidad natural, sino también por el contexto de inseguridad que enfrenta el área turística y las colonias circundantes, exacerbada por la lucha entre cárteles de drogas en toda la región guerrerense. En su conferencia diaria, Sheinbaum presentó los avances en el plan de recuperación, donde Sebastián Ramírez, encargado del proyecto, invitó a todos a disfrutar de las vacaciones en Acapulco, asegurando que la ciudad “está más que lista para recibir a la gente”.
La llegada de la presidenta fue celebrada por las autoridades estatales, quienes subrayaron el valor simbólico de su presencia en Acapulco, proyectando una imagen de estabilidad y confianza necesaria para atraer nuevamente al turismo. La inversión pública total destinada a la recuperación de la ciudad asciende a 7.500 millones de pesos, que incluye la completa remodelación de la costera Miguel Alemán, una de las principales vías del puerto gravemente afectada por Otis.
A pesar del esfuerzo por recuperar la imagen de Acapulco, el turismo sigue lidiando con un problema de ocupación que, aunque es un signo de esperanza con un 66%, revela la difícil situación que enfrenta la ciudad. Esta localidad, una vez reconocida como un destino turístico de clase mundial en las décadas de 1960 a 1980, ha visto un declive gradual. Las historias de celebridades que alguna vez llenaron sus playas contrastan con el presente, marcado por la violencia y el crimen organizado que han hecho de Guerrero uno de los estados más inseguros del país.
Comparando la respuesta de Sheinbaum con la de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, se evidencian diferencias significativas. Mientras López Obrador mantuvo una postura cautelosa, evitando visitas públicas a las zonas afectadas, Herinbaum ha realizado múltiples visitas y ha designado a funcionarios clave para facilitar la recuperación.
Acapulco no solo es un símbolo del turismo en México, sino que también encarna los retos que enfrenta el estado de Guerrero, una región donde la desigualdad y la violencia se entrelazan. Las autoridades locales confían en que mediante la revitalización de Acapulco, puedan mejorar las condiciones de todo el estado, ayudando a restaurar un camino hacia la estabilidad y el desarrollo.
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