Un nuevo estudio sugiere que los adultos mayores que duermen siestas con frecuencia, de manera no intencionada o por menos de 30 minutos podrían tener un mayor riesgo de desarrollar demencia. Los investigadores siguieron a más de 990 personas mayores de 65 años durante hasta 10 años y encontraron asociaciones significativas entre ciertos patrones de siesta y la aparición de demencia1.
Sin embargo, los autores advierten que la investigación no demuestra una relación de causa y efecto, sino una posible asociación1.
Qué hábitos de siesta se vinculan al riesgo
El estudio encontró que dormir siestas la mayoría de los días o todos los días se asoció con un 48% más de riesgo de demencia en comparación con quienes rara vez o nunca duermen siestas1.
Las siestas no intencionadas, es decir, quedarse dormido sin planearlo, se relacionaron con un 39% más de riesgo. Dormir siestas de 30 minutos o menos también se asoció con un 40% más de riesgo de desarrollar demencia1.

Lo que dicen los expertos sobre la relación
Los investigadores explican que podría existir una relación bidireccional entre las siestas y la demencia. Por un lado, las siestas frecuentes podrían ser un factor de riesgo para la demencia; por otro, el inicio de la demencia podría afectar las regiones cerebrales que regulan la vigilia, lo que lleva a dormir siestas con mayor frecuencia1.
El estudio no fue diseñado para demostrar que las siestas causan demencia, sino para identificar una posible asociación.
Consejos para monitorear y mejorar los hábitos de sueño
Monitorear los comportamientos de siesta puede servir como una herramienta temprana para identificar a adultos mayores en riesgo de demencia y orientar intervenciones preventivas1.
La calidad del sueño nocturno es fundamental para la salud física y mental. Los expertos recomiendan que los adultos duerman entre 7 y 9 horas cada noche y presten atención a señales como dificultad para dormir, despertares frecuentes o somnolencia diurna excesiva, que pueden indicar trastornos del sueño2.
Cuándo buscar atención médica
Si una persona mayor experimenta cambios en sus patrones de sueño, como siestas frecuentes no intencionadas o somnolencia diurna extrema, es recomendable consultar a un profesional de la salud1, 2.
Algunos trastornos del sueño, como la hipersomnia, pueden estar relacionados con condiciones de salud subyacentes que requieren diagnóstico y tratamiento específico2.
Preguntas frecuentes
¿Cómo afectan las siestas al riesgo de demencia en adultos mayores?
Dormir siestas frecuentes, no intencionadas o siestas de corta duración (30 minutos o menos) se asocia con un mayor riesgo de desarrollar demencia en adultos mayores, según un estudio que siguió a más de 990 personas durante hasta 10 años1.
¿Qué tipos de siestas son indicativas de un mayor riesgo de demencia?
Las siestas la mayoría de los días o todos los días, las siestas no intencionadas y las siestas de 30 minutos o menos se vinculan con un mayor riesgo de demencia1.
¿Cómo puedo monitorear mis hábitos de siesta para prevenir la demencia?
Observar la frecuencia, duración e intencionalidad de las siestas puede ayudar a identificar cambios que podrían indicar un mayor riesgo de demencia. Consultar a un profesional de la salud si se detectan cambios inusuales es recomendable1, 2.
Fuentes
Texto elaborado por la Redacción de Columna Digital a partir de estas fuentes:
- Infobae ↩
- MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.) ↩
- BMC health services research (2016), vía PubMed
Redacción Columna Digital. Es posible que en la preparación de esta nota se hayan usado herramientas de inteligencia artificial para reunir fuentes, procesar datos, corregir o redactar textos, bajo la supervisión del equipo de Redacción.
Datos basados en información reportada originalmente por Infobae.






Deja un comentario