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Evaluación de especialistas: Rezago educativo

por en NacionalTiempo de lectura: 4 min
Evaluación de especialistas: Rezago educativo

Los resultados de la prueba PISA 2025 han traído una dura sorpresa para el sistema educativo mexicano. Las cifras indican un descenso considerable en el rendimiento, evidenciando una caída aún más pronunciada que en 2022. Desde 2018, antes de que el partido en el poder, Morena, asumiera el control, México ha perdido 21 puntos en matemáticas, 12 en lectura y 5 en ciencias. Este retroceso ha llevado a que solo el 31% de los estudiantes logren las competencias mínimas en matemáticas, una caída alarmante desde el 44% de 2018. En lectura, la cifra también se ha reducido, pasando del 55% al 49%; mientras que en ciencias, el descenso ha sido de 53% a 50%.

Curiosamente, esta prueba también revela más que solo deficiencias en el sistema educativo: un 80% de los jóvenes mexicanos manifiestan curiosidad por aprender, superiores al promedio de la OCDE, que se ubica en el 76%. Sin embargo, a pesar de esta voluntad de aprendizaje, la política educativa parece estar fallando. Aunque el presupuesto destinado a educación se ha doblado, pasando de 50 mil a 100 mil millones de pesos, y se han implementado más becas, el número de estudiantes en las aulas ha disminuido. Esto se traduce en una caída de la matrícula escolar de 1.45 millones de niños, mientras que el grupo etario de 6 a 11 años ha reducido en 898 mil personas.

La transición de Prospera a las becas de Morena ha tenido efectos adversos en la matrícula escolar y ha incrementado el empleo informal entre los jóvenes, sugiriendo que más becas no siempre se traducen en mejor educación. Adicionalmente, las políticas actuales han precarizado los planes de estudio y los materiales educativos, que se caracterizan por su baja calidad y falta de relevancia. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha anunciado nuevos libros de texto, el daño ya está hecho; una generación ha crecido con materiales deficientes, con un enfoque más en la ideología que en la enseñanza.

El regreso al control sindical sobre el ingreso y promoción docente ha contribuido a consolidar un sistema educativo que favorece el control político más que la calidad pedagógica. Entre 2012 y 2018, una reforma educativa había mejorado las condiciones, promoviendo un mejor desempeño en matemáticas y ciencias, pero las políticas actuales parecen estar destruyendo los avances logrados.

Se plantea una paradoja alarmante: mientras los líderes políticos aseguran que la educación es fundamental, sus propios hijos estudiaron en escuelas privadas, donde reciben una educación de calidad, contrastando con las dificultades enfrentadas por los estudiantes en las escuelas públicas. Esta desigualdad subraya la hipocresía de un sistema que se aleja de su principal responsabilidad: asegurar que todos los ciudadanos tengan acceso a una educación de calidad.

El desafío es claro. Para revertir esta tendencia, se requiere un cambio integral que incluya mejores becas para los más desfavorecidos, el restablecimiento de escuelas de tiempo completo, materiales de calidad y una carrera docente libre de influencias políticas. Se vislumbra una necesidad urgente de un nuevo modelo educativo que propicie un verdadero desarrollo republicano para el Siglo XXI.

Por otro lado, PISA 2025 no solo proporciona una visión de lo que ocurre en México. A nivel global, el desempeño educativo ha sufrido un descenso significativo, y muchos países con sistemas educativos reconocidos han enfrentado caídas en sus resultados. En este contexto, los resultados de México en PISA continúan generando preocupación, especialmente al observar que, desde la primera edición de la prueba hace 25 años, el país se ha mantenido en posiciones poco competitivas.

A medida que nos acercamos a 2030, se hace imprescindible una autoevaluación honesta de lo que está fallando en nuestros modelos educativos. Las respuestas no son simples, pero un consenso es urgente: todos los jóvenes deben adquirir las competencias necesarias para afrontar la vida moderna. PISA 2025 debe ser una oportunidad para abrir un diálogo serio sobre el futuro educativo del país, en lugar de eludir la realidad o descalificar la evaluación. Esta prueba es, al final, un termómetro que puede ayudar a identificar lo que realmente necesita cambio en el sistema educativo mexicano.

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Datos basados en información reportada originalmente por reforma.com.

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