En un entorno marcado por la creciente sobrerregulación, la Asociación Mexicana de Productores de Carne (AMEG) ha hecho un urgente llamado al gobierno federal para centralizar los requisitos sanitarios relativos a la movilización de ganado. Este aviso surge en el contexto de la inauguración de la XVI edición del Congreso Internacional de la Carne 2026, que tiene lugar en Guadalajara, Jalisco.
Jesús Brígido Coronel, presidente de AMEG, resaltó que las restricciones impuestas por diversas entidades federativas están obstaculizando el traslado del ganado a corrales de engorda. Esta situación no solo afecta la cadena de producción, sino que pone en peligro el abastecimiento nacional. “En algunas entidades nos han cerrado las puertas para el trasiego, para el transporte y la movilización de nuestro ganado que se necesita en los corrales”, advirtió Coronel, subrayando la necesidad de una alineación entre las políticas estatales y federales.
La sanidad es, sin duda, un aspecto no negociable para el sector. No obstante, las actuales restricciones han ocasionado cierres parciales que comprometen la viabilidad de los corrales intensivos. La advertencia es clara: sin una movilización eficiente y competitiva, sería difícil sostener la planta de producción y la oferta de carne mexicana. “Solicitamos que se nos permita una movilización eficiente y competitiva a fin de mantener la planta de producción y la oferta de carne mexicana”, reiteró.
Además de la crisis actual, la AMEG ha presentado un ambicioso plan para abordar la sostenibilidad en la industria cárnica. Durante el congreso, se anunció el lanzamiento del proyecto “AMEG Carbono Negativo 2026-2032”, una iniciativa que busca posicionar a la industria como parte de la solución al cambio climático. Diseñado en colaboración con FIRA, el Banco de México y la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas, el objetivo es compensar las emisiones y, más importante aún, lograr que la actividad ganadera capture más carbono del que genera.
Este enfoque integral propone impulsar la productividad vaca-becerro a través del desarrollo de proveedores de ganado, promoviendo prácticas de pastoreo regenerativo. “Se trata de enlazar a los ganaderos que proporcionan ganado flaco bajo estos métodos, elevando su productividad y bienestar”, explicó Coronel, advirtiendo sobre la importancia de estos pasos en un contexto donde el abastecimiento de carne y la sostenibilidad son más cruciales que nunca.
La AMEG está, sin duda, en un punto decisivo. A medida que enfrentan la presión de las regulaciones y el impacto del Gusano Barrenador del Ganado (GBG) —que ha limitado la exportación de becerros hacia Estados Unidos—, la solución reside en la colaboración efectiva entre el gobierno y los productores. En este escenario, la pregunta no es solo cómo asegurar el transporte del ganado, sino cómo transformar la industria para que sea sostenible a largo plazo, garantizando así el abasto alimentario.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


